Los medios de comunicación han marcado buen rating con la conmovedora noticia del miserable estado de salud en que se encontraban unos perros en una guardería. También leí por ahí que en alguna parte se comenzaría un programa de infertilización y eutanasia selectiva a los perros vagos. Dura medida. Pero yo me pregunto: ¿en qué momento se hará algo similar con las personas? No eutanasia, pero sí una acción resuelta respecto de definir requisitos para tener hijos.
Muchos niños nacen de la calentura. Muchos. Muchos son abortados, muchos más de los que quisiéramos creer. Muchos crecen en condiciones tan precarias. Creo que muy pocos llegan al mundo por una decisión consciente.
Yo quiero que se abra un registro en que las parejas se deban inscribir para tener hijos.
Es duro que un niño nazca como efecto secundario de una calentura. Quizá el mayor cariño que puede sentir un niño es sentir que es querido, que es bien recibido, que era deseado. Pero seamos francos: ¿cuántas parejas se han visto sorprendidas y complicadas ante la noticia de un embarazo no planeado? ¿Con cuánta frecuencia aquello que decimos que nos diferencia de los demás seres vivos (¿racionalidad?), pareciera desactivarse? Realmente somos más bestias que las bestias, porque a pesar de tener (alguna) consciencia respecto de la envergadura, la dimensión, la trascendencia de tener un hijo, muchas veces tenemos sexo sin la intención de engendrar y al mismo tiempo sin ningún anticonceptivo. Dar vida sin una planificación es casi tan cruel como quitarla.
¿Cuánto cuestan los presos? ¿Cuánto gastamos en educación?
Tememos hacer sentir culpable a alguna mujer con un embarazo no deseado, quisiéramos no restregarle la culpa que ya por sí misma debe sentir (si tiene algún grado de humanidad), y lo mismo a su pareja; para evitar inducir a un aborto o infanticidio. Tantas instituciones de acogida a esas madres, a esos niños. Pero claramente están lejos de dar abasto. Por qué dejamos que sigan naciendo crías que lo más seguro es que lleguen a un destino tan miserable como los perros vagos en guarderías mal administradas.
Se paga un permiso de circulación y una revisión técnica para poder sacar un vehículo a la calle. Todos lo entienden, o al menos lo tienen asumido (hay un mercado negro asociado, por cierto, pero al menos existe una normativa de referencia). ¿Cómo puede ser tan difícil establecer exigencias para tener un hijo? Nadie quiere ponerse los pantalones, nadie quiere proponer medidas impopulares, nadie quiere enrostrarle en su cara a la gente los errores que comete por su irresponsabilidad. No, eso no te da votos. La política de voto popular no calificado es una plaga.