Cuando descbubres algo que consideras de interés público, tal vez la forma más rápida y efectiva de difundirlo sea contactando a un periodista de un medio de comunicación. Pero cuando observas que, por distintos motivos, la información no es tenida en cuenta o no es difundida con la intensidad que consideras que merece, te das cuenta que, entre otras posibles causas, hay presiones que están frenando su difusión: la están censurando.
Podría esto desanimar a muchos, pero es interesante observar la reacción (o el silencio) de cada medio, cada periodista, cada abogado, cada docente, cada organización, pública o privada, e infinita diversidad de "personas comunes". Es una forma de conocer sus valores y principios, más allá de lo que tenga publicado en su declaración.
Podría imprimir volantes y repartirlos en la calle, pero afortunadamente las redes sociales hacen mucho más fácil, económico y efectivo difundir información.
La historia que busco difundir desafortunadamente no es breve, y ese es otro obstáculo. La mayoría de las personas no tiene tiempo o solo va a leer a la rápida o solo el comienzo de la historia. Cuando uno además no es una persona conocida y para colmo "encapuchada", la mayoría no va prestar mayor atención.
No obstante, con solo enviar un mensaje públicamente a través de una red social queda al menos la constancia del envío, independiente de si el destinatario acusa o no recibo. Podría asemejarse a una carta abierta en un periódico. Otras personas sí pueden notar que dicho mensaje se envió, y tal vez también estén interesadas en conocer su opinión sobre la materia.
Está por delante entonces la ¿utópica? misión de comunicar a miles de personas y organizaciones la información, y eventualmente de algunas de ellas obtener alguna respuesta o reacción.
¿Cómo podríamos contar una larga historia, por partes, a miles de personas, en distintos tiempos sin perder el hilo? Es como si tuviéramos un marcapáginas con el nombre de cada persona, para saber en cuál parte de la historia retomar el relato.
Sería una tarea tediosa y difícil de automatizar. Pero aunque podría hacerse automático, se perdería la calidad de la comunicación humana.
Con Twitter descubrí un mecanismo bastante sencillo para llevar esos miles de marcapáginas para cada persona. Así puedo enviar la Parte 1 de la historia a una persona, que tal vez no responda o no vuelva a saber de ella en días, meses o incluso años. Pero Twitter permite obtener un historial de las comunicaciones entre dos personas, siempre que se cumplan algunos requisitos bastante simples.
En Twitter todas las personas y organizaciones tienen una cuenta, que las identifica inequívocamente. Puede ser algo como PedroPerez o MariaGonzalez o GobiernodeChile. Pero debe ser único, no puede haber otra cuenta en el mundo con el mismo alias. Aunque sí puede coincidir parte del alias, por ejemplo PedroPerez y PedroPerezDiaz coinciden en parte. Luego si busco PedroPerez en Twitter, me entregará también los mensajes que incluyan el segundo. Es una limitación que ocurre en algunos casos, pero afortunadamente la mayoría ha sido creativo en definir el alias de su cuenta.
Buscando los mensajes que contengan el alias de dos cuentas de Twitter se puede obtener el listado de mensajes intercambiados entre ambos. Una gracia de Twitter es que entrega el listado de mensajes tanto recientes como antiguos, ya sea de días o incluso años atrás.
Entonces si me "cruzo" con una persona u organización a la que deseo enviar la información, puedo buscar en Twitter qué mensajes intercambié antes con ella (perfectamente podría haberlo olvidado) y de esa forma no repetir, sino continuar con la parte siguiente a la última enviada.
Este mecanismo da lugar a intercambios muy bizarros, como enviar la parte 1 de la historia un día, y enviar la parte 2 luego de meses o años. Sin duda una comunicación que causará extrañeza al receptor del mensaje. Muchos probablemente pensarán que se trata de un virus o un bot. Pero afortunadamente también hay quienes responden y revisan la información.
Para ilustrar, con el siguiente link obtengo la lista de mensajes intercambiados por mi cuenta de Twitter (@mdgrkb) con el periodista chileno Daniel Matamala (@DMatamala), uno de los periodistas que suele generar tendencias en Twitter con sus columnas en diario y TV.
Link para búsqueda de mensajes de Twitter que incluyen mdgrkb y DMatamala
Como suele ocurrir con los famosos, el tiempo muchas veces no les alcanza para revisar o responder todos los mensajes que les envían. Sin embargo, como señalé más arriba, queda la constancia pública de la información enviada.
De esta forma he logrado recopilar a través de los años reacciones de distintas personas y organizaciones en relación a la información que les presenté, una selección de ellas se encuentra en Dichos de Famosos Express.
2019/10/16
2017/06/28
Twitter and the Dark Side
Besides its still low adoption (about 20%, compared to Facebook's 60%), Twitter has increasingly become the prefered medium for free speech used by people and organizations, ranging from "very small" groups to world leaders and governments, non-government organizations (NGO), etc., cited daily in mass news media.
Becoming a Twitter trending topic is an achievement mass media commonly cites as a way of proving their relevance. It's not enough saying 'Hey, I'm great!' these days, but to have people saying 'Look, they're great!' what matters.
Twitter is still having trouble making that privileged position profitable, though.
With great power comes great responsibility, so Twitter has had to introduce and continually update policies in its terms of use and in the way its tools work.
People and some businesses have found and crafted ways to use Twitter working in their own benefit, but sometimes in ways it was not intended to and may not be desireable. One example are bots that mimic individuals but are actually legions of mass posting outlets centrally commanded that seek to influence trending topics.
Another example is posting content which has not much relation (or none at all) to the trending topic itself, but as search results include those tweets, many might see them and engage. While some may argue against this practice, it's one of the few resources individuals and small groups (ignored or banned by mass media) have to get their message through.
Twitter has taken this into account and developed policies that filter out these behaviours: Why am I missing from search?
These policies, ruled by algorithms, are not always 'clever enough' to tell what is effectively appropriate or inappropriate use or behaviour.
Twitter, along with Facebook and other social media, have also had to undertake the burden of fighting fake news. Fake news that may come from everywhere, even official sources may produce inaccurate, biased or partisan information, so it's really hard to tell. Many organizations (especially universities) are developing initiatives aiming to shed light.
Mass media, governments, NGO's and many others are then competing for trust. Trust has turned into an asset which will not necessarily be used for the truth to prevail, but may be used to push an agenda. It gets really messy.
Activists have therefore a hard time jumping into this information flow and getting people to become interested and aware of the disinformation state they were in.
Mass media may not be completely trusted by people, but they still hold a strategic status: it's "the news". And while one can hope that ethical journalism will prevail, sponsors and politicians do have a strong say into what ultimately gets published, how and when, and what not.
Twitter should reconsider the process for "filtering out" accounts (people) from search results. The way it works now, along with bots and fake news, they are also wiping the resistance and leaving only the Empire to rule.
Many times the Empire fails but decides to write history to its own benefit, such as in the Chilean Argo.
'Help me, Obi-Wan Kenobi. You're my only hope.'
Becoming a Twitter trending topic is an achievement mass media commonly cites as a way of proving their relevance. It's not enough saying 'Hey, I'm great!' these days, but to have people saying 'Look, they're great!' what matters.
Twitter is still having trouble making that privileged position profitable, though.
With great power comes great responsibility, so Twitter has had to introduce and continually update policies in its terms of use and in the way its tools work.
People and some businesses have found and crafted ways to use Twitter working in their own benefit, but sometimes in ways it was not intended to and may not be desireable. One example are bots that mimic individuals but are actually legions of mass posting outlets centrally commanded that seek to influence trending topics.
Among the 4,000 most influential @Twitter users are 400 (!) bots.#DisinfoWeek pic.twitter.com/7x5CzejkLK— Jessica Weare (@JessicaWeare) June 26, 2017
Another example is posting content which has not much relation (or none at all) to the trending topic itself, but as search results include those tweets, many might see them and engage. While some may argue against this practice, it's one of the few resources individuals and small groups (ignored or banned by mass media) have to get their message through.
Twitter has taken this into account and developed policies that filter out these behaviours: Why am I missing from search?
These policies, ruled by algorithms, are not always 'clever enough' to tell what is effectively appropriate or inappropriate use or behaviour.
Twitter, along with Facebook and other social media, have also had to undertake the burden of fighting fake news. Fake news that may come from everywhere, even official sources may produce inaccurate, biased or partisan information, so it's really hard to tell. Many organizations (especially universities) are developing initiatives aiming to shed light.
Mass media, governments, NGO's and many others are then competing for trust. Trust has turned into an asset which will not necessarily be used for the truth to prevail, but may be used to push an agenda. It gets really messy.
Activists have therefore a hard time jumping into this information flow and getting people to become interested and aware of the disinformation state they were in.
Mass media may not be completely trusted by people, but they still hold a strategic status: it's "the news". And while one can hope that ethical journalism will prevail, sponsors and politicians do have a strong say into what ultimately gets published, how and when, and what not.
Twitter should reconsider the process for "filtering out" accounts (people) from search results. The way it works now, along with bots and fake news, they are also wiping the resistance and leaving only the Empire to rule.
Many times the Empire fails but decides to write history to its own benefit, such as in the Chilean Argo.
'Help me, Obi-Wan Kenobi. You're my only hope.'
2017/01/28
El encapuchado y la Fiscalía Regional Centro Norte
Informaciones falsas en redes sociales han cobrado especial importancia con los incendios que afectan a varias regiones de Chile.
El Ministerio Público, en particular la Fiscalía Regional Centro Norte, tiene la misión de descubrir a los responsables, y han dicho contar con los medios para lograrlo:
https://twitter.com/Emol/status/825074906362683393
No obstante, la misma Fiscalía Regional Centro Norte ha dialogado conmigo (un encapuchado de las redes sociales) en algunas ocasiones:
En junio de 2013, respondió mi consulta sobre número telefónico con atención las 24 horas:
En julio del 2013, cuando desarrollaban la investigación del caso La Polar, publicaron una información en un sitio web que luego no siguieron usando:
El mismo mes en relación al caso Eurolatina:
En noviembre de 2013 también respondieron una consulta que les realicé sobre el caso Zamudio:
Sería interesante saber si la Fiscalía considera falsa o verdadera la Versión Oficial Sernac.
El Ministerio Público, en particular la Fiscalía Regional Centro Norte, tiene la misión de descubrir a los responsables, y han dicho contar con los medios para lograrlo:
https://twitter.com/Emol/status/825074906362683393
No obstante, la misma Fiscalía Regional Centro Norte ha dialogado conmigo (un encapuchado de las redes sociales) en algunas ocasiones:
En junio de 2013, respondió mi consulta sobre número telefónico con atención las 24 horas:
En julio del 2013, cuando desarrollaban la investigación del caso La Polar, publicaron una información en un sitio web que luego no siguieron usando:
El mismo mes en relación al caso Eurolatina:
En noviembre de 2013 también respondieron una consulta que les realicé sobre el caso Zamudio:
Sería interesante saber si la Fiscalía considera falsa o verdadera la Versión Oficial Sernac.
2014/09/10
El encapuchado y la Subsecretaría del Interior
El lunes 08 de septiembre de 2014 explotó una bomba en el centro comercial junto a la estación de Metro Escuela Militar, dejando 10 personas heridas. Los ánimos están alterados. Las ciudadanía observa y exige de las autoridades.
El Consejo Nacional de Televisión ha recibido (hasta el momento) 90 denuncias contra reportaje de Canal 13 vinculando encapuchados con movimientos estudiantiles.
El Subsecretario del Interior Mahmud Aeluy fue entrevistado en el programa de TVN El Informante, entre otros muchos medios.
Por muchos es mal visto usar capucha, no dar la cara, no firmar con nombre y apellido. Muchos lo consideran cobardía. Pero quienes dejaron esa bomba seguramente no llevaban capucha.
Los sistemas de vigilancia desde hace años hacen casi imposible desenvolverse sin dejar rastro. Ser un encapuchado es más una aspiración que un hecho. La capucha no oculta mucho realmente.
Las redes sociales en Internet son un espacio singular. Algunas personalidades las han subestimado comportándose como en el living de su casa, revelando el descriterio que los medios formales muchas veces maquillan. Otros las sobredimensionan, y otros las distorsionan creando clones que publican mensajes simulando ser personas reales.
Para otras personas, en cambio, no es tan reprochable usar un seudónimo en las redes sociales. Empresas e instituciones públicas muchas veces interactúan con encapuchados, sabiendo que finalmente detrás de la capucha hay un cliente o un ciudadano, un potencial elector.
De todas formas, resulta muy singular que la cuenta de Twitter de la Subsecretaría del Interior, encargada de la seguridad pública, remecida en estos días, retransmita (retweetee) mensajes enviados por un encapuchado, incluso con observaciones a mensajes publicados por la Policía de Investigaciones.
El Consejo Nacional de Televisión ha recibido (hasta el momento) 90 denuncias contra reportaje de Canal 13 vinculando encapuchados con movimientos estudiantiles.
El Subsecretario del Interior Mahmud Aeluy fue entrevistado en el programa de TVN El Informante, entre otros muchos medios.
Por muchos es mal visto usar capucha, no dar la cara, no firmar con nombre y apellido. Muchos lo consideran cobardía. Pero quienes dejaron esa bomba seguramente no llevaban capucha.
Los sistemas de vigilancia desde hace años hacen casi imposible desenvolverse sin dejar rastro. Ser un encapuchado es más una aspiración que un hecho. La capucha no oculta mucho realmente.
Las redes sociales en Internet son un espacio singular. Algunas personalidades las han subestimado comportándose como en el living de su casa, revelando el descriterio que los medios formales muchas veces maquillan. Otros las sobredimensionan, y otros las distorsionan creando clones que publican mensajes simulando ser personas reales.
Para otras personas, en cambio, no es tan reprochable usar un seudónimo en las redes sociales. Empresas e instituciones públicas muchas veces interactúan con encapuchados, sabiendo que finalmente detrás de la capucha hay un cliente o un ciudadano, un potencial elector.
De todas formas, resulta muy singular que la cuenta de Twitter de la Subsecretaría del Interior, encargada de la seguridad pública, remecida en estos días, retransmita (retweetee) mensajes enviados por un encapuchado, incluso con observaciones a mensajes publicados por la Policía de Investigaciones.
2012/02/10
¿Es Twitter una droga? ¿Sólo para el pueblo?
A propósito del siguiente diálogo vía Twitter con JorgeMaluenda:
@JorgeMaluendaJorge Maluenda A.
#Twitter es la droga del pueblo.
9 Febvia webFavoriteRetweetReply
@mdgrkbmdgrkb
@JorgeMaluenda " #Twitter es la droga del pueblo."/ ¿en qué sentido? yo me considero bastante lúcido.
9 Febvia webFavoriteReplyDelete
él escribió la siguiente columna: http://t.co/VGz4uglW
A continuación sigue mi respuesta:
Las ventajas que ofrecen las redes sociales al eliminar las distancias físicas entre las personas, y en particular Twitter al permitir una multiplicidad diálogos asíncronos con diversos interlocutores, en un espacio abierto a los demás oyentes, lo convierten en un medio excepcional.
El entusiasmo que estas ventajas produce en las personas muchas veces tiene como consecuencia una reducción en el nivel de atención que ponemos en nuestro entorno físico.
No hay necesidad de mirar a los ojos para enviar un tweet. Todo el lenguaje no verbal queda anulado, salvo por emoticones.
En ese sentido Twitter puede tener efectos adversos; y por sus ventajas, resultar adictivo. Sin embargo, en cuanto a "otorgar al usuario la sensación de control y de intervención sobre el mundo de forma potente, de poder y de ser partícipe activo no solo de una comunidad, sino de como se construye la vivencia del mundo", el Suplicio es una prueba de que no es tan solo una sensación. Y por este motivo, a diferencia de una droga que nos aparta de la realidad, las redes sociales son una herramienta que nos puede conectar de forma complementaria con la realidad.
En cuanto a lo de "para el pueblo", baste señalar la creciente presencia de políticos, medios, instituciones, organizaciones, etc., que participan en Twitter, porque han reconocido la importancia de este medio en la comunicación con su audiencia (electores, consumidores, etc.). Y a diferencia de lo que ocurre en medios tradicionales, como prensa, radio y TV, en Twitter no ocupa más espacio o tiene más presencia el que más dinero paga. En cierta medida Twitter ofrece las mismas oportunidades de comunicación a los poderosos y a los que no lo son. Twitter es un espacio ideal para que el pueblo (la fracción de él que tiene acceso a Twitter) se relacione "de igual a igual" con políticos, medios, organizaciones, etc., todos en el mundo real.
@JorgeMaluendaJorge Maluenda A.
#Twitter es la droga del pueblo.
9 Febvia webFavoriteRetweetReply
@mdgrkbmdgrkb
@JorgeMaluenda " #Twitter es la droga del pueblo."/ ¿en qué sentido? yo me considero bastante lúcido.
9 Febvia webFavoriteReplyDelete
él escribió la siguiente columna: http://t.co/VGz4uglW
A continuación sigue mi respuesta:
Las ventajas que ofrecen las redes sociales al eliminar las distancias físicas entre las personas, y en particular Twitter al permitir una multiplicidad diálogos asíncronos con diversos interlocutores, en un espacio abierto a los demás oyentes, lo convierten en un medio excepcional.
El entusiasmo que estas ventajas produce en las personas muchas veces tiene como consecuencia una reducción en el nivel de atención que ponemos en nuestro entorno físico.
No hay necesidad de mirar a los ojos para enviar un tweet. Todo el lenguaje no verbal queda anulado, salvo por emoticones.
En ese sentido Twitter puede tener efectos adversos; y por sus ventajas, resultar adictivo. Sin embargo, en cuanto a "otorgar al usuario la sensación de control y de intervención sobre el mundo de forma potente, de poder y de ser partícipe activo no solo de una comunidad, sino de como se construye la vivencia del mundo", el Suplicio es una prueba de que no es tan solo una sensación. Y por este motivo, a diferencia de una droga que nos aparta de la realidad, las redes sociales son una herramienta que nos puede conectar de forma complementaria con la realidad.
En cuanto a lo de "para el pueblo", baste señalar la creciente presencia de políticos, medios, instituciones, organizaciones, etc., que participan en Twitter, porque han reconocido la importancia de este medio en la comunicación con su audiencia (electores, consumidores, etc.). Y a diferencia de lo que ocurre en medios tradicionales, como prensa, radio y TV, en Twitter no ocupa más espacio o tiene más presencia el que más dinero paga. En cierta medida Twitter ofrece las mismas oportunidades de comunicación a los poderosos y a los que no lo son. Twitter es un espacio ideal para que el pueblo (la fracción de él que tiene acceso a Twitter) se relacione "de igual a igual" con políticos, medios, organizaciones, etc., todos en el mundo real.
2010/12/24
Sobre el Suplicio
En febrero del año pasado comenzó un experimento que tuvo un desenlace que superó con creces mi expectativa. Publicar con lujo de detalles el desarrollo de la mala atención que había recibido de dos reconocidas empresas internacionales, más la defectuosa gestión realizada por el servicio de gobierno encargado de velar por los derechos de los consumidores (SERNAC) y el variable apoyo recibido de medios de comunicación.
Tengo muy claro que los montos involucrados en los productos y servicios que reclamé son insignificantes, y que fue absolutamente absurdo, ridículo y hasta obsceno insistir en un reclamo tan minúsculo, habiendo tantos otros problemas muchísimo más importantes que atender en la sociedad. Sin embargo, tuve la curiosidad, casi morbosa, de insistir. Pensé en la opinión se llevaría un extranjero de un país en el que la acción del gobierno quedaba anulada ante la no respuesta de la empresa, y el gobierno se encogía de hombros invocando que la ley no lo facultaba para obligar a la empresa a responder. Sentí vergüenza de vivir en un país así. Y pensé también en cuantas personas se habrían sentido antes decepcionadas de la acción del Estado en la defensa de sus derechos como consumidor. Me di cuenta que seguramente la mayoría de esas personas habrían sentido vergüenza de un servicio público cuya acción quedaba tan fácilmente anulada, y habrían desistido en su acción o quizá prosiguieron realizando una denuncia en un Juzgado de Policía Local.
Recordé la insistencia con que hablan los vendedores cuando, casi por la fuerza, intentan que uno compre su producto o servicio; recordé comentarios sobre el tono amenazante de los cobradores que llaman por pagos morosos, y los altos intereses y multas que instantáneamente aplican las empresas cuando se cancela con retraso una deuda. Y me pareció inaceptable que SERNAC tuviera una actitud tan resignada ante una situación en que veía anulada su acción.
Cuando vi que la "insistencia" que realizó el SERNAC para mi reclamo, había consistido simplemente en enviar a la empresa un nuevo mensaje a LA MISMA dirección e-mail del mensaje inicial, que no tuvo respuesta (a través de la aplicación web), comencé a darme cuenta de la poca preocupación del SERNAC en el diseño del proceso de tramitación de las mediaciones (reclamos). Y cuando recibí el mensaje de respuesta automática de la empresa indicando que la dirección e-mail no existía, se confirmaron mis aprensiones. Pero cuando llamé por teléfono a la empresa y me indicaron que hacía dos años y medio que la persona a cuya dirección e-mail enviaba el SERNAC los mensajes, había dejado de trabajar en la empresa, mi irritación ya fue mucho mayor. Porque el famoso argumento de que la ley no le asigna facultades suficientes al SERNAC, quedaba claramente descartado.
De inmediato proyecté la situación y comencé a atar cabos: el casi 50% de reclamos sin respuesta de las empresas en conjunto, más los dos años y medio desde que la persona de Philips (la empresa contra la que reclamé) se había ido de la empresa. Claramente el mismo problema podía ser la causa de la no respuesta de otras empresas. Pero ¿cómo podía comprobarlo? De haberle entregado al SERNAC en bandeja el resultado de mi investigación, muy probablemente habrían tratado de minimizarlo, señalando que se trataba sólo de un caso aislado. Pero ¿cómo podría el SERNAC afirmar si era o no un caso aislado si no revisan los mensajes e-mail que reciben? Para poder respaldar esa afirmación habrían tenido que revisar una a una las direcciones e-mail registradas por las empresas, algo bastante trabajoso. En cambio, generando reportes de porcentaje de respuesta por empresa se podía identificar fácilmente los casos en que éste hubiera bajado abruptamente sin repuntar. Con esos datos sólo hacía falta suspicacia para notar que resultaba bastante poco razonable que las empresas hubieran decidido voluntariamente dejar de responder los reclamos al SERNAC, y que por lo tanto la causa de no respuesta debía ser otra.
De hecho, las empresas serias saben que es fundamental la post venta para permanecer en el mercado, y por lo tanto invierten importantes recursos en resolver de la forma más satisfactoria posible los reclamos que reciben. La falta de suspicacia del SERNAC, ese punto ciego de no revisar los e-mail que se le envían y no disponer de medidas suficientes para asegurar que los reclamos fueran efectivamente comunicados a las empresas, era la polea cortada del sistema.
Y para las empresas que efectivamente habían decidido no responder los reclamos al SERNAC, bastaba con que el SERNAC publicara el porcentaje de respuesta por empresa y de esa forma automáticamente introducía el incentivo suficiente para revertir la situación. Ni siquiera era necesario una modificación de la ley para obligar a las empresas a responder.
Así de sencillas y económicas son las medidas para resolver el problema, y creo que precisamente por este motivo es que las autoridades le han puesto a una mordaza a los medios. Porque el problema es tan torpe, y las soluciones tan simples, que no están dispuestos a pasar el bochorno y daño en su imagen que conlleva asumirlo públicamente.
Pero sabemos que hoy en día es difícil que cualquier gobierno pueda mantener bajo reserva por mucho tiempo información que es de interés público, más aun cuando se obtiene en forma legal y no por filtraciones ilegales. Y aunque hay muchas situaciones muchísmo más dramáticas que una falla en el SERNAC (como la reconstrucción de viviendas post terremoto, el hacinamiento en las cárceles, etc.), el consumo de productos y servicios es algo que está presente en todo momento, en todo lugar y para personas de cualquier condición (edad, género, raza, credo, etc.). Y la mayoría solemos ser bastante más sensibles a problemas que afectan directamente nuestro bolsillo, o la defensa del mismo, que a dramas que no nos afectan tan directamente.
Por eso el Gobierno de Chile, la actual oposición, y los medios de comunicación sólo están tratando de maniobrar (el "control de daños" del que habla Villegas muchas veces en Tolerancia Cero). Saben que más temprano que tarde la falla que descubrí será conocida por el grueso de la opinión pública y juzgarán la "desprolijidad" (como calificó el Ministro Mañalich) que por años socabó la acción del SERNAC, que se gestó durante los gobiernos de la Concertación y habría continuado durante el gobierno de la Alianza, de no ser por una sola persona lo suficientemente obsesivo como para investigar a fondo el problema.
Tengo muy claro que los montos involucrados en los productos y servicios que reclamé son insignificantes, y que fue absolutamente absurdo, ridículo y hasta obsceno insistir en un reclamo tan minúsculo, habiendo tantos otros problemas muchísimo más importantes que atender en la sociedad. Sin embargo, tuve la curiosidad, casi morbosa, de insistir. Pensé en la opinión se llevaría un extranjero de un país en el que la acción del gobierno quedaba anulada ante la no respuesta de la empresa, y el gobierno se encogía de hombros invocando que la ley no lo facultaba para obligar a la empresa a responder. Sentí vergüenza de vivir en un país así. Y pensé también en cuantas personas se habrían sentido antes decepcionadas de la acción del Estado en la defensa de sus derechos como consumidor. Me di cuenta que seguramente la mayoría de esas personas habrían sentido vergüenza de un servicio público cuya acción quedaba tan fácilmente anulada, y habrían desistido en su acción o quizá prosiguieron realizando una denuncia en un Juzgado de Policía Local.
Recordé la insistencia con que hablan los vendedores cuando, casi por la fuerza, intentan que uno compre su producto o servicio; recordé comentarios sobre el tono amenazante de los cobradores que llaman por pagos morosos, y los altos intereses y multas que instantáneamente aplican las empresas cuando se cancela con retraso una deuda. Y me pareció inaceptable que SERNAC tuviera una actitud tan resignada ante una situación en que veía anulada su acción.
Cuando vi que la "insistencia" que realizó el SERNAC para mi reclamo, había consistido simplemente en enviar a la empresa un nuevo mensaje a LA MISMA dirección e-mail del mensaje inicial, que no tuvo respuesta (a través de la aplicación web), comencé a darme cuenta de la poca preocupación del SERNAC en el diseño del proceso de tramitación de las mediaciones (reclamos). Y cuando recibí el mensaje de respuesta automática de la empresa indicando que la dirección e-mail no existía, se confirmaron mis aprensiones. Pero cuando llamé por teléfono a la empresa y me indicaron que hacía dos años y medio que la persona a cuya dirección e-mail enviaba el SERNAC los mensajes, había dejado de trabajar en la empresa, mi irritación ya fue mucho mayor. Porque el famoso argumento de que la ley no le asigna facultades suficientes al SERNAC, quedaba claramente descartado.
De inmediato proyecté la situación y comencé a atar cabos: el casi 50% de reclamos sin respuesta de las empresas en conjunto, más los dos años y medio desde que la persona de Philips (la empresa contra la que reclamé) se había ido de la empresa. Claramente el mismo problema podía ser la causa de la no respuesta de otras empresas. Pero ¿cómo podía comprobarlo? De haberle entregado al SERNAC en bandeja el resultado de mi investigación, muy probablemente habrían tratado de minimizarlo, señalando que se trataba sólo de un caso aislado. Pero ¿cómo podría el SERNAC afirmar si era o no un caso aislado si no revisan los mensajes e-mail que reciben? Para poder respaldar esa afirmación habrían tenido que revisar una a una las direcciones e-mail registradas por las empresas, algo bastante trabajoso. En cambio, generando reportes de porcentaje de respuesta por empresa se podía identificar fácilmente los casos en que éste hubiera bajado abruptamente sin repuntar. Con esos datos sólo hacía falta suspicacia para notar que resultaba bastante poco razonable que las empresas hubieran decidido voluntariamente dejar de responder los reclamos al SERNAC, y que por lo tanto la causa de no respuesta debía ser otra.
De hecho, las empresas serias saben que es fundamental la post venta para permanecer en el mercado, y por lo tanto invierten importantes recursos en resolver de la forma más satisfactoria posible los reclamos que reciben. La falta de suspicacia del SERNAC, ese punto ciego de no revisar los e-mail que se le envían y no disponer de medidas suficientes para asegurar que los reclamos fueran efectivamente comunicados a las empresas, era la polea cortada del sistema.
Y para las empresas que efectivamente habían decidido no responder los reclamos al SERNAC, bastaba con que el SERNAC publicara el porcentaje de respuesta por empresa y de esa forma automáticamente introducía el incentivo suficiente para revertir la situación. Ni siquiera era necesario una modificación de la ley para obligar a las empresas a responder.
Así de sencillas y económicas son las medidas para resolver el problema, y creo que precisamente por este motivo es que las autoridades le han puesto a una mordaza a los medios. Porque el problema es tan torpe, y las soluciones tan simples, que no están dispuestos a pasar el bochorno y daño en su imagen que conlleva asumirlo públicamente.
Pero sabemos que hoy en día es difícil que cualquier gobierno pueda mantener bajo reserva por mucho tiempo información que es de interés público, más aun cuando se obtiene en forma legal y no por filtraciones ilegales. Y aunque hay muchas situaciones muchísmo más dramáticas que una falla en el SERNAC (como la reconstrucción de viviendas post terremoto, el hacinamiento en las cárceles, etc.), el consumo de productos y servicios es algo que está presente en todo momento, en todo lugar y para personas de cualquier condición (edad, género, raza, credo, etc.). Y la mayoría solemos ser bastante más sensibles a problemas que afectan directamente nuestro bolsillo, o la defensa del mismo, que a dramas que no nos afectan tan directamente.
Por eso el Gobierno de Chile, la actual oposición, y los medios de comunicación sólo están tratando de maniobrar (el "control de daños" del que habla Villegas muchas veces en Tolerancia Cero). Saben que más temprano que tarde la falla que descubrí será conocida por el grueso de la opinión pública y juzgarán la "desprolijidad" (como calificó el Ministro Mañalich) que por años socabó la acción del SERNAC, que se gestó durante los gobiernos de la Concertación y habría continuado durante el gobierno de la Alianza, de no ser por una sola persona lo suficientemente obsesivo como para investigar a fondo el problema.
2010/06/20
Cantidad o calidad
¿Se puede "culpar" a los gobiernos de la Concertación por la baja calidad de la educación? Culpar a las autoridades es lo más fácil. ¿Acaso no fue el lema de esos gobiernos aumentar la cobertura y extender la jornada educativa? Si se extiende la cobertura de un servicio es bastante esperable que su calidad pueda verse afectada. Hace pocos meses vimos a un alto ejecutivo de la Toyota disculpándose ante el Congreso de los Estados Unidos por fallas en algunos modelos que causaron la muerte a varias personas, y reconociendo que la política de expansión había descuidado aspectos de calidad en la producción.
Extender un servicio manteniendo la calidad ya es algo complejo y costoso. Haberlo extendido y al mismo tiempo mejorado la calidad habría sido, además de mucho más costoso, una proeza improbable para cualquier gobierno.
Ahora, entonces, con este gobierno de la Alianza, está el foco en la calidad. Y está la iniciativa de los cien liceos de excelencia. ¿Es justa la iniciativa? En mi opinión, sin ser abogado, me parece hasta inconstitucional, si tomamos el texto de la Constitución "La educación básica y la educación media son obligatorias, debiendo el Estado financiar un sistema gratuito con tal objeto, destinado a asegurar el acceso a ellas de toda la población.". Dice claramente "a toda la población" y no sólo ni especialmente a los más capaces.
Ahora, ¿acaso insistir en extender la cobertura es la única iniciativa que un gobierno puede adoptar de modo que sea justa en promover el acceso a toda la población?
¿Cuándo se podría dar por completada la tarea de extender la cobertura? ¿Cuándo llegarían a estar el 100% de los niños y jóvenes asistiendo regularmente a clases en los liceos? ¿Es realmente factible alcanzar un 100%?
Si una pareja tiene un hijo y no tiene las condiciones para alimentarlo y criarlo adecuadamente, ¿podría el Estado suplir esas deficiencias a través de la educación? ¿Y a qué costo? ¿Y quién lo financia?
Yo rescato las palabras del 21 de mayo en que el Presidente señaló que lo deseable es que las personas cuenten con una red de asistencia social para cuando la puedan necesitar, pero no que recurrir a esa red se convierta en algo permanente.
No se puede transformar la ayuda en mal criar. En la misma línea, los servicios del Estado no pueden pretender suplir ilimitadamente la falta de criterio de las personas. Los recursos son finitos, eso es un hecho innegable.
¿Cuánto puede llegar a costar rehabilitar a niños como el Cisarro? ¿Cuántos niños, sin mayor riesgo social, podrían recibir una educación por ese mismo costo?
Nuevamente: ¿cuánto cuesta mantener los presos en las cárceles? ¿Cuántos niños podrían recibir una educación por ese mismo costo?
Cada niño que traemos a este mundo requerirá cuidado, cariño, crianza y educación. Cada niño que traemos a este mundo le resta recursos a los niños que ya se encuentran en él. Ésta creo que es la frase clave.
Si pensamos nuevamente en los recursos que serían necesarios para rehabilitar a niños como Cisarro, y seguramente no sólo a ese niño, sino a su familia; y pensamos en los recursos que uno planea destinar a los propios hijos, podemos ver con suficiente crudeza nuestra poca solidaridad, y como nos sumamos a los factores que confluyeron para llevar a ese niño, y tantos otros, a la ignorancia y a la delincuencia como forma de vida.
El punto entonces no se resuelve con que el Estado ponga foco en cobertura o calidad de la educación, si siguen naciendo niños en condiciones tan desfavorables y no nos hacemos cargo de suplir esos déficits. La decisión responsable de la sociedad, de cada uno de nosotros, es la paternidad responsable, y esto es asumir, antes, el compromiso con los niños que ya se encuentran en este mundo; de lo contrario la tarea del Estado de proveer educación de calidad para todos se convierte simplemente en una utopía, en que la calidad se diluye para la mayoría, y una fracción de la población está irremediablemente destinada a una tortura griega.
Se puede tomar la opción idealista de aumentar incansablemente la cobertura, o se puede tomar la decisión práctica, aunque injusta, de salvar a aquéllos que tienen mayores aptitudes, concentrando el esfuerzo en liceos de excelencia con cupos limitados. Ninguna de las dos opciones se hace cargo del problema de fondo, que son políticas de natalidad, y a mi juicio se debe, como ya señalé en un escrito anterior, a lo impopular y complejo que es para los políticos y para la sociedad abordar este tema. Pero ese es precisamente el problema de fondo: hacernos cargo nosotros mismos, cada uno de nosotros, de los niños de nuestra sociedad; promover en los jóvenes la toma de consciencia acerca de la importancia de la paternidad, y especialmente la importancia de prevenir la concepción sin antes haber generado las condiciones propicias para que esa nueva vida se desarrolle. Esa educación y toma de consciencia, mucho antes que lenguaje y matemáticas, es la que está más débil en nuestra sociedad.
Extender un servicio manteniendo la calidad ya es algo complejo y costoso. Haberlo extendido y al mismo tiempo mejorado la calidad habría sido, además de mucho más costoso, una proeza improbable para cualquier gobierno.
Ahora, entonces, con este gobierno de la Alianza, está el foco en la calidad. Y está la iniciativa de los cien liceos de excelencia. ¿Es justa la iniciativa? En mi opinión, sin ser abogado, me parece hasta inconstitucional, si tomamos el texto de la Constitución "La educación básica y la educación media son obligatorias, debiendo el Estado financiar un sistema gratuito con tal objeto, destinado a asegurar el acceso a ellas de toda la población.". Dice claramente "a toda la población" y no sólo ni especialmente a los más capaces.
Ahora, ¿acaso insistir en extender la cobertura es la única iniciativa que un gobierno puede adoptar de modo que sea justa en promover el acceso a toda la población?
¿Cuándo se podría dar por completada la tarea de extender la cobertura? ¿Cuándo llegarían a estar el 100% de los niños y jóvenes asistiendo regularmente a clases en los liceos? ¿Es realmente factible alcanzar un 100%?
Si una pareja tiene un hijo y no tiene las condiciones para alimentarlo y criarlo adecuadamente, ¿podría el Estado suplir esas deficiencias a través de la educación? ¿Y a qué costo? ¿Y quién lo financia?
Yo rescato las palabras del 21 de mayo en que el Presidente señaló que lo deseable es que las personas cuenten con una red de asistencia social para cuando la puedan necesitar, pero no que recurrir a esa red se convierta en algo permanente.
No se puede transformar la ayuda en mal criar. En la misma línea, los servicios del Estado no pueden pretender suplir ilimitadamente la falta de criterio de las personas. Los recursos son finitos, eso es un hecho innegable.
¿Cuánto puede llegar a costar rehabilitar a niños como el Cisarro? ¿Cuántos niños, sin mayor riesgo social, podrían recibir una educación por ese mismo costo?
Nuevamente: ¿cuánto cuesta mantener los presos en las cárceles? ¿Cuántos niños podrían recibir una educación por ese mismo costo?
Cada niño que traemos a este mundo requerirá cuidado, cariño, crianza y educación. Cada niño que traemos a este mundo le resta recursos a los niños que ya se encuentran en él. Ésta creo que es la frase clave.
Si pensamos nuevamente en los recursos que serían necesarios para rehabilitar a niños como Cisarro, y seguramente no sólo a ese niño, sino a su familia; y pensamos en los recursos que uno planea destinar a los propios hijos, podemos ver con suficiente crudeza nuestra poca solidaridad, y como nos sumamos a los factores que confluyeron para llevar a ese niño, y tantos otros, a la ignorancia y a la delincuencia como forma de vida.
El punto entonces no se resuelve con que el Estado ponga foco en cobertura o calidad de la educación, si siguen naciendo niños en condiciones tan desfavorables y no nos hacemos cargo de suplir esos déficits. La decisión responsable de la sociedad, de cada uno de nosotros, es la paternidad responsable, y esto es asumir, antes, el compromiso con los niños que ya se encuentran en este mundo; de lo contrario la tarea del Estado de proveer educación de calidad para todos se convierte simplemente en una utopía, en que la calidad se diluye para la mayoría, y una fracción de la población está irremediablemente destinada a una tortura griega.
Se puede tomar la opción idealista de aumentar incansablemente la cobertura, o se puede tomar la decisión práctica, aunque injusta, de salvar a aquéllos que tienen mayores aptitudes, concentrando el esfuerzo en liceos de excelencia con cupos limitados. Ninguna de las dos opciones se hace cargo del problema de fondo, que son políticas de natalidad, y a mi juicio se debe, como ya señalé en un escrito anterior, a lo impopular y complejo que es para los políticos y para la sociedad abordar este tema. Pero ese es precisamente el problema de fondo: hacernos cargo nosotros mismos, cada uno de nosotros, de los niños de nuestra sociedad; promover en los jóvenes la toma de consciencia acerca de la importancia de la paternidad, y especialmente la importancia de prevenir la concepción sin antes haber generado las condiciones propicias para que esa nueva vida se desarrolle. Esa educación y toma de consciencia, mucho antes que lenguaje y matemáticas, es la que está más débil en nuestra sociedad.
2010/06/11
Despidos
Ser despedido debe ser una de las experiencias más dañinas para la autoestima. Te podrán dar las mejores explicaciones, si tus empleadores son considerados y diplomáticos; o sencillamente decirte algo tan duro como "váyase, ya no lo necesitamos"; o incluso "váyase, usted no sabe hacer su trabajo". Como sea, la situación no es grata.
¿Es justa la situación? El mercado no lo es. El mercado se puede equivocar muchas veces, creo que todos podemos encontrar numerosos ejemplos de ello. Ejemplos de negocios de rentabilidad astronómica, pero en que el aporte a la sociedad es miserable o a veces incluso perjudicial.
Creo que lo que no fue ético fue que durante la campaña se les haya dicho a los funcionarios públicos que no se preocuparan, que sus puestos no corrían peligro. Esa sí fue una gran mentira.
En muchas empresas ocurre que llegan nuevas jefaturas, y traen con ellas a sus propios equipos, que tarde o temprano desplazan a quienes venían trabajando de buena forma con la jefatura anterior. ¿Acaso la nueva jefatura es mejor que la anterior? ¿Acaso la jefatura anterior era mediocre? La pregunta importante no es esa. Creo que la pregunta es si los empleados antiguos lograrán sintonizar con la nueva jefatura. Si lo hacen, quizá la nueva jefatura considere preferible mantenerlos, al menos a algunos; pero de lo contrario sencillamente serán reemplazados.
¿Hacían mal su trabajo los funcionarios anteriores? No es el punto, el punto es la sintonía que puedan lograr con la nueva jefatura. Ahora, si la nueva jefatura tiene un plan que cumplir, y no está dispuesta a correr el riesgo de trabajar con un equipo que no conoce, puede incluso ocurrir que aquellos funcionarios competentes y que sí tenían la actitud de sintonizar con los nuevos jefes, terminen en la calle.
¿Es justo que despidan a una persona competente y de trayectoria en una empresa o en el Estado? Creo que la pregunta no es esa. Más bien lo importante es recordar que la legislación establece medidas de protección a los empleados, como la indemnización por años de servicio. Si una empresa o el Estado despiden una persona sin cumplir con esos resguardos legales, entonces sí sería un abuso; pero de lo contrario simplemente se están cumpliendo las reglas del juego, y no me parece que tenga asidero reclamar por ser despedido.
¿Eran o no competentes las personas despedidas? Bueno, si lo son, pues tienen el mercado, ya no el Estado, para demostrarlo.
Si hay algo de lo que sí creo que se pueden quejar, es de la promesa de campaña de que sus puestos no corrían peligro. Aunque quizá más bien debieran reprocharse su propia candidez al creer semejante promesa.
Una marcha de protesta por los despidos me parece entonces un mediocre espectáculo, salvo que se estuviera incumpliendo con las indemnizaciones. Si son competentes, asuman el desafío de encontrar un nuevo trabajo o formar una empresa; y no levanten el cartel de injusticia con la (consciente o inconsciente) intención de evitar que su competencia se pueda poner en duda.
¿Es justa la situación? El mercado no lo es. El mercado se puede equivocar muchas veces, creo que todos podemos encontrar numerosos ejemplos de ello. Ejemplos de negocios de rentabilidad astronómica, pero en que el aporte a la sociedad es miserable o a veces incluso perjudicial.
Creo que lo que no fue ético fue que durante la campaña se les haya dicho a los funcionarios públicos que no se preocuparan, que sus puestos no corrían peligro. Esa sí fue una gran mentira.
En muchas empresas ocurre que llegan nuevas jefaturas, y traen con ellas a sus propios equipos, que tarde o temprano desplazan a quienes venían trabajando de buena forma con la jefatura anterior. ¿Acaso la nueva jefatura es mejor que la anterior? ¿Acaso la jefatura anterior era mediocre? La pregunta importante no es esa. Creo que la pregunta es si los empleados antiguos lograrán sintonizar con la nueva jefatura. Si lo hacen, quizá la nueva jefatura considere preferible mantenerlos, al menos a algunos; pero de lo contrario sencillamente serán reemplazados.
¿Hacían mal su trabajo los funcionarios anteriores? No es el punto, el punto es la sintonía que puedan lograr con la nueva jefatura. Ahora, si la nueva jefatura tiene un plan que cumplir, y no está dispuesta a correr el riesgo de trabajar con un equipo que no conoce, puede incluso ocurrir que aquellos funcionarios competentes y que sí tenían la actitud de sintonizar con los nuevos jefes, terminen en la calle.
¿Es justo que despidan a una persona competente y de trayectoria en una empresa o en el Estado? Creo que la pregunta no es esa. Más bien lo importante es recordar que la legislación establece medidas de protección a los empleados, como la indemnización por años de servicio. Si una empresa o el Estado despiden una persona sin cumplir con esos resguardos legales, entonces sí sería un abuso; pero de lo contrario simplemente se están cumpliendo las reglas del juego, y no me parece que tenga asidero reclamar por ser despedido.
¿Eran o no competentes las personas despedidas? Bueno, si lo son, pues tienen el mercado, ya no el Estado, para demostrarlo.
Si hay algo de lo que sí creo que se pueden quejar, es de la promesa de campaña de que sus puestos no corrían peligro. Aunque quizá más bien debieran reprocharse su propia candidez al creer semejante promesa.
Una marcha de protesta por los despidos me parece entonces un mediocre espectáculo, salvo que se estuviera incumpliendo con las indemnizaciones. Si son competentes, asuman el desafío de encontrar un nuevo trabajo o formar una empresa; y no levanten el cartel de injusticia con la (consciente o inconsciente) intención de evitar que su competencia se pueda poner en duda.
2010/05/10
Esto SÍ tiene nombre
Llegó marzo, abril y ya estamos en mayo. Volvieron a los medios los reportajes denuncia, que habían estado prácticamente de vacaciones en el verano. Volvemos a impactarnos con escándalos de todo tipo. En todas partes se cuecen habas, en todas. Vemos autoridades de todo tipo siendo investigadas por actos fraudulentos. Vemos como se descubren ilícitos que se venían arrastrando desde hace años, y a la fecha lograron amasar cuantiosas sumas de dinero. Personas que veíamos frecuentemente en los medios, pasan rápidamente a cultivar el más bajo perfil. Personas de cuya existencia no teníamos idea, pasan a la palestra como protagonistas de sórdidas historias. Y eso vende, vende muchísimo.
La imagen de los periodistas ante la opinión pública se ve glorificada. Ellos han tenido el coraje, la perseverancia, la astucia, para desenmascarar las bajezas de nuestra sociedad. Yo también reconozco su mérito. Pero enseguida me pregunto: Si estamos viendo permanentemente estas situaciones, que se arrastran muchas veces desde hace años, ¿acaso en este preciso instante no están ocurriendo situaciones tanto o más graves? De seguro que sí, absolutamente. Y esas personas que están cometiendo esos ilícitos ¿no están llenándose en estos precisos instantes sus bolsillos de dinero? O bien ¿no están en estos precisos instantes asesinando, torturando y violando a personas? ¿Por qué tenemos que esperar a que pasen meses e incluso años y la situación alcance dimensiones monstruosas para hacer algo al respecto? O también: si estamos viendo y leyendo reportajes de situaciones gravísimas, ¿cuántas otras situaciones un poco menos graves (o quizá más) no estarán ocurriendo en estos instantes y no están siendo objeto de un reportaje? Y me temo que entonces la reflexión es que este mundo es tierra infinitamente fértil para todo tipo de abusos, y sólo veremos en los medios de comunicación la cantidad que sea prudente para no producir un estado de pánico y desmoralización masivo de la población. Sólo veremos algunos de los más ilustrativos, los más mediáticos, los que den más rating. Y muchos, muchísimos otros, sencillamente ocurrirán sin que nos enteremos. O quizá algunos los veamos publicados en muchos años más.
¿Me puedo conformar con esa situación? ¿Me basta que sólo los casos que den más rating tengan visibilidad? ¿Me deja tranquilo que muchos otros casos, de gravedad menor, pero de igual forma importantes, queden sepultados en la negligencia? ¿Qué pasa con los casos que sería muy costoso para un equipo periodístico investigar? ¿Por qué, como sociedad, vamos a enviar el mensaje que estamos dispuestos a tolerar ilícitos salvo que éstos sean de un nivel grosero?
No me basta. Si queremos progresar, debemos ser mucho más autoexigentes como sociedad. Y quizá la forma más clara de transmitir ese mensaje es que, aunque se trate de una reparación de un reproductor de DVD, o una actualización de un sistema operativo, cuyo monto es bajísimo, incluso en esos casos, hemos de exigir que las empresas y las instituciones del Estado presten una atención respetuosa, seria y oportuna; y de no ser así, que sea de conocimiento público. Que sepan que su mal desempeño, incluso en casos minúsculos, podrá afectar su imagen pública. Que sus clientes lo pensarán dos veces antes de volver a comprar sus productos o servicios, y que sus electores lo pensarán dos veces antes de volver a votar por ellos. Y para dar visibilidad a estas denuncias individuales, está Internet, que permite contactar directamente a las empresas, a las autoridades, y escalar a autoridades de nivel superior si es necesario; y permite publicar todo el desarrollo de los hechos prácticamente al instante.
Si teniendo la Internet a nuestra disposición, con su tremendo potencial, no nos damos el trabajo de denunciar situaciones y exigir una atención respetuosa, estamos siendo cómplices de los abusos, estamos fomentando la negligencia, de modo que después no tendremos moral para quejarnos.
La pereza, otro pecado capital.
La imagen de los periodistas ante la opinión pública se ve glorificada. Ellos han tenido el coraje, la perseverancia, la astucia, para desenmascarar las bajezas de nuestra sociedad. Yo también reconozco su mérito. Pero enseguida me pregunto: Si estamos viendo permanentemente estas situaciones, que se arrastran muchas veces desde hace años, ¿acaso en este preciso instante no están ocurriendo situaciones tanto o más graves? De seguro que sí, absolutamente. Y esas personas que están cometiendo esos ilícitos ¿no están llenándose en estos precisos instantes sus bolsillos de dinero? O bien ¿no están en estos precisos instantes asesinando, torturando y violando a personas? ¿Por qué tenemos que esperar a que pasen meses e incluso años y la situación alcance dimensiones monstruosas para hacer algo al respecto? O también: si estamos viendo y leyendo reportajes de situaciones gravísimas, ¿cuántas otras situaciones un poco menos graves (o quizá más) no estarán ocurriendo en estos instantes y no están siendo objeto de un reportaje? Y me temo que entonces la reflexión es que este mundo es tierra infinitamente fértil para todo tipo de abusos, y sólo veremos en los medios de comunicación la cantidad que sea prudente para no producir un estado de pánico y desmoralización masivo de la población. Sólo veremos algunos de los más ilustrativos, los más mediáticos, los que den más rating. Y muchos, muchísimos otros, sencillamente ocurrirán sin que nos enteremos. O quizá algunos los veamos publicados en muchos años más.
¿Me puedo conformar con esa situación? ¿Me basta que sólo los casos que den más rating tengan visibilidad? ¿Me deja tranquilo que muchos otros casos, de gravedad menor, pero de igual forma importantes, queden sepultados en la negligencia? ¿Qué pasa con los casos que sería muy costoso para un equipo periodístico investigar? ¿Por qué, como sociedad, vamos a enviar el mensaje que estamos dispuestos a tolerar ilícitos salvo que éstos sean de un nivel grosero?
No me basta. Si queremos progresar, debemos ser mucho más autoexigentes como sociedad. Y quizá la forma más clara de transmitir ese mensaje es que, aunque se trate de una reparación de un reproductor de DVD, o una actualización de un sistema operativo, cuyo monto es bajísimo, incluso en esos casos, hemos de exigir que las empresas y las instituciones del Estado presten una atención respetuosa, seria y oportuna; y de no ser así, que sea de conocimiento público. Que sepan que su mal desempeño, incluso en casos minúsculos, podrá afectar su imagen pública. Que sus clientes lo pensarán dos veces antes de volver a comprar sus productos o servicios, y que sus electores lo pensarán dos veces antes de volver a votar por ellos. Y para dar visibilidad a estas denuncias individuales, está Internet, que permite contactar directamente a las empresas, a las autoridades, y escalar a autoridades de nivel superior si es necesario; y permite publicar todo el desarrollo de los hechos prácticamente al instante.
Si teniendo la Internet a nuestra disposición, con su tremendo potencial, no nos damos el trabajo de denunciar situaciones y exigir una atención respetuosa, estamos siendo cómplices de los abusos, estamos fomentando la negligencia, de modo que después no tendremos moral para quejarnos.
La pereza, otro pecado capital.
2010/03/06
Pecado Capital
No me voy a referir al terremoto. Es un tema muy complejo y de muchos ángulos. Continuaré, en cambio, modestamente, con el ilustrativo experimento al que me referí en el post anterior.
Cualquier organización, ya sea privada o pública, con o sin fines de lucro; y cualquier persona, o grupo de personas, que se propone prestar un servicio a la sociedad, o vender un producto, por el hecho de llevarlo a cabo, asume que cuenta con la capacidad de realizarlo apropiadamente. Se considera a sí misma competente y efectiva en dicha tarea.
Pudiera pensarse que si las ventas son buenas, o la organización goza de aprobación pública, es porque está logrando entregar un producto o servicio valioso. Sin embargo, el mercado y la aprobación popular son varas muy relativas.
Démosle, en todo caso, cierto valor a esa vara, a ese barómetro. Si una empresa permanece en el mercado, o una coalición política se mantiene en el poder a través de los años, reconozcámosle cierto mérito. Sin embargo, no dejemos de considerar que esa empresa o esa coalición política pueden cometer, a través de los años, errores. Algunos menores, otros más gruesos. Pero si la competencia o la oposición no lo hacen mejor, pues se mantendrán en el mercado o gobierno.
Criticar a una empresa, a una organización, a un gobierno es algo que todos solemos hacer, y éstos podrán ya sea aceptar la crítica o rechazarla, desvirtuarla.
La crítica podrá o no ser acertada, pero incluso siéndolo, muchas veces, las personas, que finalmente componen las organizaciones, no siempre tenemos una buena disposición a recibir críticas. Nos gusta sentirnos orgullosos de nuestros logros y no nos gusta que éstos sean desmerecidos o desvirtuados.
De esta forma, cuando hacemos un reclamo a una empresa, existe la posibilidad que la empresa se rehúse a reconocer que la falla es de su responsabilidad, y en cambio podría ya sea desviar la atención o intentar desvirtuar el reclamo. Lo mismo para una organización y un gobierno.
Pero existen las leyes. Sería de esperar que éstas nos den ciertas garantías. Sin embargo, cuando la empresa a la que hacemos un reclamo no nos responde apropiadamente, y el organismo de gobierno encargado de defender los derechos de los consumidores tampoco nos responde apropiadamente, incluso desaprovechando facultades que la ley le otorga; y cuando los medios de comunicación publican información censurada (mitigando el daño a la imagen de la empresa) o no publican nada acerca de la situación, el resultado final es una situación de impunidad por todos los frentes.
Los casos que publiqué son insignificantes. $14.000 por la reparación de un DVD; $17.000 por el envío de un software. Insignificantes, especialmente comparados con torres de departamentos colapsadas después de un terremoto. Pero por lo mismo dan cuenta de algo:
La acción del SERNAC, tan enérgica en los medios, sólo será tal mientras los reclamos correspondan a situaciones que causen alarma pública, de alta visibilidad, de modo que la valoración del SERNAC por la opinión pública se verá enormemente incrementada; en cambio cuando se trate de casos menores (que bien podrían contarse por cientos, miles) la acción del SERNAC podría ser laxa y no se tomará la molestia siquiera de responder a la crítica. No somos más que pulgas en el oído, mientras que mostrando el SERNAC una acción enérgica en los casos mediáticos, logra engrandecer su imagen, y puede darse el lujo de desoír los reclamos menores.
Personalmente no tengo duda de la convicción con que el Sr. Roa hace sus planteamientos. Sin embargo, él no procesa personalmente todos los reclamos, y menos aún son todos transmitidos a través de los medios de comunicación. Con lo cual queda un margen (que presumo bastante amplio) de reclamos para los que la acción del SERNAC puede ser en muchos casos laxa e inefectiva, y por lo tanto no hacer más que incrementar la sensación de impunidad ante muchos de quienes, individual y anónimamente, ingresan sus reclamos.
Como ven, el SERNAC actúa prácticamente de la misma forma que las empresas de cuyos abusos e incumplimientos tiene por misión defender a los consumidores. El SERNAC no es sino una empresa más, una empresa política, un trampolín, integrado por personas, y tan expuesto a caer, como todos, en la soberbia, traicionando incluso los principios que dan lugar a su existencia.
Cualquier organización, ya sea privada o pública, con o sin fines de lucro; y cualquier persona, o grupo de personas, que se propone prestar un servicio a la sociedad, o vender un producto, por el hecho de llevarlo a cabo, asume que cuenta con la capacidad de realizarlo apropiadamente. Se considera a sí misma competente y efectiva en dicha tarea.
Pudiera pensarse que si las ventas son buenas, o la organización goza de aprobación pública, es porque está logrando entregar un producto o servicio valioso. Sin embargo, el mercado y la aprobación popular son varas muy relativas.
Démosle, en todo caso, cierto valor a esa vara, a ese barómetro. Si una empresa permanece en el mercado, o una coalición política se mantiene en el poder a través de los años, reconozcámosle cierto mérito. Sin embargo, no dejemos de considerar que esa empresa o esa coalición política pueden cometer, a través de los años, errores. Algunos menores, otros más gruesos. Pero si la competencia o la oposición no lo hacen mejor, pues se mantendrán en el mercado o gobierno.
Criticar a una empresa, a una organización, a un gobierno es algo que todos solemos hacer, y éstos podrán ya sea aceptar la crítica o rechazarla, desvirtuarla.
La crítica podrá o no ser acertada, pero incluso siéndolo, muchas veces, las personas, que finalmente componen las organizaciones, no siempre tenemos una buena disposición a recibir críticas. Nos gusta sentirnos orgullosos de nuestros logros y no nos gusta que éstos sean desmerecidos o desvirtuados.
De esta forma, cuando hacemos un reclamo a una empresa, existe la posibilidad que la empresa se rehúse a reconocer que la falla es de su responsabilidad, y en cambio podría ya sea desviar la atención o intentar desvirtuar el reclamo. Lo mismo para una organización y un gobierno.
Pero existen las leyes. Sería de esperar que éstas nos den ciertas garantías. Sin embargo, cuando la empresa a la que hacemos un reclamo no nos responde apropiadamente, y el organismo de gobierno encargado de defender los derechos de los consumidores tampoco nos responde apropiadamente, incluso desaprovechando facultades que la ley le otorga; y cuando los medios de comunicación publican información censurada (mitigando el daño a la imagen de la empresa) o no publican nada acerca de la situación, el resultado final es una situación de impunidad por todos los frentes.
Los casos que publiqué son insignificantes. $14.000 por la reparación de un DVD; $17.000 por el envío de un software. Insignificantes, especialmente comparados con torres de departamentos colapsadas después de un terremoto. Pero por lo mismo dan cuenta de algo:
La acción del SERNAC, tan enérgica en los medios, sólo será tal mientras los reclamos correspondan a situaciones que causen alarma pública, de alta visibilidad, de modo que la valoración del SERNAC por la opinión pública se verá enormemente incrementada; en cambio cuando se trate de casos menores (que bien podrían contarse por cientos, miles) la acción del SERNAC podría ser laxa y no se tomará la molestia siquiera de responder a la crítica. No somos más que pulgas en el oído, mientras que mostrando el SERNAC una acción enérgica en los casos mediáticos, logra engrandecer su imagen, y puede darse el lujo de desoír los reclamos menores.
Personalmente no tengo duda de la convicción con que el Sr. Roa hace sus planteamientos. Sin embargo, él no procesa personalmente todos los reclamos, y menos aún son todos transmitidos a través de los medios de comunicación. Con lo cual queda un margen (que presumo bastante amplio) de reclamos para los que la acción del SERNAC puede ser en muchos casos laxa e inefectiva, y por lo tanto no hacer más que incrementar la sensación de impunidad ante muchos de quienes, individual y anónimamente, ingresan sus reclamos.
Como ven, el SERNAC actúa prácticamente de la misma forma que las empresas de cuyos abusos e incumplimientos tiene por misión defender a los consumidores. El SERNAC no es sino una empresa más, una empresa política, un trampolín, integrado por personas, y tan expuesto a caer, como todos, en la soberbia, traicionando incluso los principios que dan lugar a su existencia.
2010/02/26
Experimento
Hace algunos meses tuve algunas malas experiencias con el servicio de post venta de algunas empresas. Como no tenía respuestas satisfactorias, realicé reclamos al SERNAC. Sin embargo, para mi gran sorpresa, en algunos de esos reclamos (no en todos), vi que el SERNAC realizaba una labor más bien de mensajero que de mediador. Yo ingresaba un reclamo, el SERNAC remitía mi reclamo a la empresa, la empresa respondía, y el SERNAC me remitía la respuesta de la empresa, sin ningún análisis si la respuesta que estaba entregando la empresa era coherente (no digo que tuviera que necesariamente ser satisfactoria para mí, sino sólo que fuera coherente), y sin seguimiento si la empresa cumplía el compromiso que había indicado en su respuesta.
Incluso hubo un caso en que la empresa no respondió al SERNAC, y el SERNAC, en lugar de escalar el problema, se limitó a reintentar contactar a la empresa, a través del mismo mecanismo que no había surtido efecto la primera vez; y al no tener respuesta en la segunda ocasión, sencillamente consideró que había cumplido su gestión de mediación y dio por cerrado el caso.
En paralelo, como es habitual, en los medios de comunicaciones aparecía recurrentemente el Director del SERNAC, Sr. José Roa, haciendo enérgicas declaraciones de como su institución defendía los derechos de los consumidores contra los abusos de las empresas.
En paralelo también, veía publicidad de empresas ofreciendo tal o cual promoción, o destacando su calidad de servicio, especialmente cuando son entrevistados para los medios de comunicación; mientras que yo estaba siendo muy mal atendido.
Pensaba cuánto pesaban las palabras de las empresas y del SERNAC en su publicidad, en entrevistas para los medios, y cuánto de eso estaba observando en la atención que en los hechos estaba recibiendo.
Me decía a mí mismo: Claro, si yo fuera un medio de comunicación que, cámara de video en mano, visita la empresa, seguramente recibiría una atención de primer nivel. Pero yendo como cualquier mortal, la situación era muy distinta.
Recordé entonces varios reportajes que se han hecho denunciando malas prácticas de distinto tipo, ya sea reparación de electrodomésticos a domicilio, parlamentarios votando a nombre de otros que están ausentes, etc.; y dije: Bueno, ¿y si la atención que estoy recibiendo yo fuera difundida por los medios de comunicación?
De modo que contacté a algunos medios. En un caso no hubo respuesta; en otro caso sí la hubo. En un caso el reclamo fue publicado (aunque bastante censurado) y tuve una mejor respuesta de la empresa; en otro caso no lo publicaron (atribuciones del editor de la sección) y realmente ya no quedaba otra instancia a dónde recurrir.
Los reclamos que realicé involucran montos de dinero bastante bajos. Sin embargo, independiente del monto, tanto las empresas como las instituciones debieran prestar una buena atención a sus clientes, o defender sus derechos. Esa buena atención post venta es una inversión para que los clientes cuando vayamos a comprar un nuevo producto o servicio, recordemos el buen servicio que recibimos antes y demos nuestra preferencia nuevamente a esa empresa. Sin embargo, temo que las empresas han logrado mejores ventas con buenas campañas de marketing que con un buen servicio de post venta.
Entonces, si la empresa no estaba dispuesta a dar una buena respuesta, si el SERNAC (institución encargada de defender los derechos de los consumidores) no estaba haciendo más que actuar como mensajero, y si los medios de comunicación publicaban información censurada o bien no publicaban nada, sólo me quedaba comerme la rabia yo solo.
Pero no. No estaba dispuesto a que el tema quedara sólo hasta ese punto. Tampoco estaba dispuesto a dedicar tiempo en horario hábil a realizar la denuncia en un Juzgado de Policía Local, porque además la exposición del caso habría sido ínfima. No iba a ir a las oficinas de las empresas a reclamar airadamente, porque tampoco lograría mucho. No iba a marchar por la Alameda. Todas esas acciones tenían una exposición muy reducida, y considerando que lo que las empresas más cuidan es la imagen, decidí que publicaría la historia de cada caso, con todos los documentos de respaldo; de modo que ya no se trataría sólo de mi palabra haciendo un reclamo, sino que quedaría a la vista de todos (quienes visiten los sitios) el detalle de como fue la comunicación con las empresas, el SERNAC y los medios.
Después de publicarlas, las he difundido con un link en mi Messenger y dejé links en el sitio Reclamos.cl
Los casos los pueden ver aquí:
http://promociones-gratis-hp-chile.blogspot.com/
http://estado-de-cuenta-cencosud-chile.blogspot.com/
http://servicio-tecnico-philips-chile.blogspot.com/
¿Qué busco con todo esto?
Busco que las personas, ya sea que trabajen en una empresa, en el SERNAC (o cualquier organismo de gobierno) o un medio de comunicación, hagan su trabajo como si siempre tuvieran una cámara que los está filmando, es decir a consciencia.
Porque las empresas, las marcas, las instituciones y medios de comunicación finalmente son personas, y del compromiso que cada una de ellas tenga por realizar, siempre, un trabajo de calidad, depende la imagen de su empresa o institución, y finalmente el progreso como sociedad.
No busco que despidan a las personas que figuran realizando un mal trabajo en los casos que publiqué. Busco que esas personas, sus compañeros de trabajo, sus jefes y el equipo humano en conjunto que hay detrás de ellas, reflexionen y corrijan su actitud.
No digo que yo realice un trabajo perfecto. Por cierto que cometo errores como todos. Pero sí trato de tener siempre una voluntad de asumir en forma seria los compromisos y realizar un buen trabajo, como si estuviera frente a una cámara de video.
¿Existe el riesgo de que las empresas e instituciones cuyos casos publiqué me veten?
¿Acaso nunca tendré la más remota posibilidad de que me consideren si postulo a un cargo en esas empresas, o en cualquier otra?
Eso depende del criterio de quienes participen en los procesos de selección de esas empresas, de si lo que buscan es una actitud comprometida con realizar un trabajo de calidad, o una actitud que intenta deshacerse de los problemas, sin resolverlos, y sólo aparenta cumplir con su trabajo.
Incluso hubo un caso en que la empresa no respondió al SERNAC, y el SERNAC, en lugar de escalar el problema, se limitó a reintentar contactar a la empresa, a través del mismo mecanismo que no había surtido efecto la primera vez; y al no tener respuesta en la segunda ocasión, sencillamente consideró que había cumplido su gestión de mediación y dio por cerrado el caso.
En paralelo, como es habitual, en los medios de comunicaciones aparecía recurrentemente el Director del SERNAC, Sr. José Roa, haciendo enérgicas declaraciones de como su institución defendía los derechos de los consumidores contra los abusos de las empresas.
En paralelo también, veía publicidad de empresas ofreciendo tal o cual promoción, o destacando su calidad de servicio, especialmente cuando son entrevistados para los medios de comunicación; mientras que yo estaba siendo muy mal atendido.
Pensaba cuánto pesaban las palabras de las empresas y del SERNAC en su publicidad, en entrevistas para los medios, y cuánto de eso estaba observando en la atención que en los hechos estaba recibiendo.
Me decía a mí mismo: Claro, si yo fuera un medio de comunicación que, cámara de video en mano, visita la empresa, seguramente recibiría una atención de primer nivel. Pero yendo como cualquier mortal, la situación era muy distinta.
Recordé entonces varios reportajes que se han hecho denunciando malas prácticas de distinto tipo, ya sea reparación de electrodomésticos a domicilio, parlamentarios votando a nombre de otros que están ausentes, etc.; y dije: Bueno, ¿y si la atención que estoy recibiendo yo fuera difundida por los medios de comunicación?
De modo que contacté a algunos medios. En un caso no hubo respuesta; en otro caso sí la hubo. En un caso el reclamo fue publicado (aunque bastante censurado) y tuve una mejor respuesta de la empresa; en otro caso no lo publicaron (atribuciones del editor de la sección) y realmente ya no quedaba otra instancia a dónde recurrir.
Los reclamos que realicé involucran montos de dinero bastante bajos. Sin embargo, independiente del monto, tanto las empresas como las instituciones debieran prestar una buena atención a sus clientes, o defender sus derechos. Esa buena atención post venta es una inversión para que los clientes cuando vayamos a comprar un nuevo producto o servicio, recordemos el buen servicio que recibimos antes y demos nuestra preferencia nuevamente a esa empresa. Sin embargo, temo que las empresas han logrado mejores ventas con buenas campañas de marketing que con un buen servicio de post venta.
Entonces, si la empresa no estaba dispuesta a dar una buena respuesta, si el SERNAC (institución encargada de defender los derechos de los consumidores) no estaba haciendo más que actuar como mensajero, y si los medios de comunicación publicaban información censurada o bien no publicaban nada, sólo me quedaba comerme la rabia yo solo.
Pero no. No estaba dispuesto a que el tema quedara sólo hasta ese punto. Tampoco estaba dispuesto a dedicar tiempo en horario hábil a realizar la denuncia en un Juzgado de Policía Local, porque además la exposición del caso habría sido ínfima. No iba a ir a las oficinas de las empresas a reclamar airadamente, porque tampoco lograría mucho. No iba a marchar por la Alameda. Todas esas acciones tenían una exposición muy reducida, y considerando que lo que las empresas más cuidan es la imagen, decidí que publicaría la historia de cada caso, con todos los documentos de respaldo; de modo que ya no se trataría sólo de mi palabra haciendo un reclamo, sino que quedaría a la vista de todos (quienes visiten los sitios) el detalle de como fue la comunicación con las empresas, el SERNAC y los medios.
Después de publicarlas, las he difundido con un link en mi Messenger y dejé links en el sitio Reclamos.cl
Los casos los pueden ver aquí:
http://promociones-gratis-hp-chile.blogspot.com/
http://estado-de-cuenta-cencosud-chile.blogspot.com/
http://servicio-tecnico-philips-chile.blogspot.com/
¿Qué busco con todo esto?
Busco que las personas, ya sea que trabajen en una empresa, en el SERNAC (o cualquier organismo de gobierno) o un medio de comunicación, hagan su trabajo como si siempre tuvieran una cámara que los está filmando, es decir a consciencia.
Porque las empresas, las marcas, las instituciones y medios de comunicación finalmente son personas, y del compromiso que cada una de ellas tenga por realizar, siempre, un trabajo de calidad, depende la imagen de su empresa o institución, y finalmente el progreso como sociedad.
No busco que despidan a las personas que figuran realizando un mal trabajo en los casos que publiqué. Busco que esas personas, sus compañeros de trabajo, sus jefes y el equipo humano en conjunto que hay detrás de ellas, reflexionen y corrijan su actitud.
No digo que yo realice un trabajo perfecto. Por cierto que cometo errores como todos. Pero sí trato de tener siempre una voluntad de asumir en forma seria los compromisos y realizar un buen trabajo, como si estuviera frente a una cámara de video.
¿Existe el riesgo de que las empresas e instituciones cuyos casos publiqué me veten?
¿Acaso nunca tendré la más remota posibilidad de que me consideren si postulo a un cargo en esas empresas, o en cualquier otra?
Eso depende del criterio de quienes participen en los procesos de selección de esas empresas, de si lo que buscan es una actitud comprometida con realizar un trabajo de calidad, o una actitud que intenta deshacerse de los problemas, sin resolverlos, y sólo aparenta cumplir con su trabajo.
2009/06/20
Transantiago, una derivada más
Más allá del inmenso daño en la calidad de vida, más allá del inmenso despilfarro de recursos económicos, que bien pudieran haber financiado innumerables iniciativas de todo tipo, el Transantiago tuvo, a mi juicio, un efecto aun más devastador en la sociedad: el mensaje de que no importa cuan gigantesco sea el error que un gobierno pueda cometer, siempre, de alguna forma, ya sea con un dudosamente legítimo préstamo del BID, o recurriendo al 2% para estado de catástrofe, siempre se logrará obtener el dinero para tapar el hoyo. Éste, creo yo, es el efecto más dañino que tuvo el Transantiago en la mente de muchas personas, porque entonces ningún gremio, ningún grupo, minoría o mayoría, va a sentir que la respuesta que el gobierno le puede dar es que no hay recursos. Porque ha quedado demostrado de que sí los hay. El problema es que esos recursos son, como dice su nombre, para estado de catástrofe. Sin embargo, el gobierno tuvo que recurrir a ellos en forma reiterada, con lo cual queda la sensación de que su uso realmente no es para situaciones excepcionales, y que, por el contrario, haciendo la suficiente presión (movilización, paro, manifestaciones, marchas, tomas, ocupaciones culturales, etc.) el gobierno se va a ver en la obligación de nuevamente recurrir a fondos que estaban destinados para catástrofes, para dar en el gusto al grupo demandante de turno y evitar que su imagen, en lo inmediato, siga deteriorándose en cuanto a su capacidad de gestión y figura de autoridad.
Sin embargo, precisamente el efecto es sólo inmediato, y entonces, sin mayor demora, viene el siguiente grupo a hacer presión por sus demandas, con múltiples formas de manifestación, algunas más innovadoras que otras, y finalmente, en perspectiva, se ve un gobierno que perdió la capacidad de dirigir un país, sino que la pauta la dictan los grupos de presión, y me temo que así no vamos a ningún lado.
Se requiere recobrar la figura real de autoridad, pero es muy difícil, hasta me parece imposible, que pueda lograrse en un sistema democrático en el que el voto de un patán, un vicioso y un criminal pesan lo mismo que el de una persona honesta y trabajadora. Creo que el insistir en mantener esa igualdad de injerencia de todas las personas sobre la política es, aunque políticamente correcto (o más bien correcto sólo por principio), en la práctica se traduce en que admitimos que toda la ineptitud, todos los vicios, se transmitan e irradien hacia el sistema político, haciendo peso muerto sobre las virtudes y obteniendo como resultado final algo sencillamente desastroso y carente de sentido en su conjunto.
Sólo en la medida que la autoridad no dependa de la votación de los viciosos, podrá librarse de ese peso muerto y lograr articular una actitud con el carácter suficiente para definir políticas que, incluso no siendo populares, conduzcan efectivamente hacia una mejor sociedad.
Sin embargo, precisamente el efecto es sólo inmediato, y entonces, sin mayor demora, viene el siguiente grupo a hacer presión por sus demandas, con múltiples formas de manifestación, algunas más innovadoras que otras, y finalmente, en perspectiva, se ve un gobierno que perdió la capacidad de dirigir un país, sino que la pauta la dictan los grupos de presión, y me temo que así no vamos a ningún lado.
Se requiere recobrar la figura real de autoridad, pero es muy difícil, hasta me parece imposible, que pueda lograrse en un sistema democrático en el que el voto de un patán, un vicioso y un criminal pesan lo mismo que el de una persona honesta y trabajadora. Creo que el insistir en mantener esa igualdad de injerencia de todas las personas sobre la política es, aunque políticamente correcto (o más bien correcto sólo por principio), en la práctica se traduce en que admitimos que toda la ineptitud, todos los vicios, se transmitan e irradien hacia el sistema político, haciendo peso muerto sobre las virtudes y obteniendo como resultado final algo sencillamente desastroso y carente de sentido en su conjunto.
Sólo en la medida que la autoridad no dependa de la votación de los viciosos, podrá librarse de ese peso muerto y lograr articular una actitud con el carácter suficiente para definir políticas que, incluso no siendo populares, conduzcan efectivamente hacia una mejor sociedad.
2009/05/22
Los perros vagos y la avestruz
Los medios de comunicación han marcado buen rating con la conmovedora noticia del miserable estado de salud en que se encontraban unos perros en una guardería. También leí por ahí que en alguna parte se comenzaría un programa de infertilización y eutanasia selectiva a los perros vagos. Dura medida. Pero yo me pregunto: ¿en qué momento se hará algo similar con las personas? No eutanasia, pero sí una acción resuelta respecto de definir requisitos para tener hijos.
Muchos niños nacen de la calentura. Muchos. Muchos son abortados, muchos más de los que quisiéramos creer. Muchos crecen en condiciones tan precarias. Creo que muy pocos llegan al mundo por una decisión consciente.
Yo quiero que se abra un registro en que las parejas se deban inscribir para tener hijos.
Es duro que un niño nazca como efecto secundario de una calentura. Quizá el mayor cariño que puede sentir un niño es sentir que es querido, que es bien recibido, que era deseado. Pero seamos francos: ¿cuántas parejas se han visto sorprendidas y complicadas ante la noticia de un embarazo no planeado? ¿Con cuánta frecuencia aquello que decimos que nos diferencia de los demás seres vivos (¿racionalidad?), pareciera desactivarse? Realmente somos más bestias que las bestias, porque a pesar de tener (alguna) consciencia respecto de la envergadura, la dimensión, la trascendencia de tener un hijo, muchas veces tenemos sexo sin la intención de engendrar y al mismo tiempo sin ningún anticonceptivo. Dar vida sin una planificación es casi tan cruel como quitarla.
¿Cuánto cuestan los presos? ¿Cuánto gastamos en educación?
Tememos hacer sentir culpable a alguna mujer con un embarazo no deseado, quisiéramos no restregarle la culpa que ya por sí misma debe sentir (si tiene algún grado de humanidad), y lo mismo a su pareja; para evitar inducir a un aborto o infanticidio. Tantas instituciones de acogida a esas madres, a esos niños. Pero claramente están lejos de dar abasto. Por qué dejamos que sigan naciendo crías que lo más seguro es que lleguen a un destino tan miserable como los perros vagos en guarderías mal administradas.
Se paga un permiso de circulación y una revisión técnica para poder sacar un vehículo a la calle. Todos lo entienden, o al menos lo tienen asumido (hay un mercado negro asociado, por cierto, pero al menos existe una normativa de referencia). ¿Cómo puede ser tan difícil establecer exigencias para tener un hijo? Nadie quiere ponerse los pantalones, nadie quiere proponer medidas impopulares, nadie quiere enrostrarle en su cara a la gente los errores que comete por su irresponsabilidad. No, eso no te da votos. La política de voto popular no calificado es una plaga.
Muchos niños nacen de la calentura. Muchos. Muchos son abortados, muchos más de los que quisiéramos creer. Muchos crecen en condiciones tan precarias. Creo que muy pocos llegan al mundo por una decisión consciente.
Yo quiero que se abra un registro en que las parejas se deban inscribir para tener hijos.
Es duro que un niño nazca como efecto secundario de una calentura. Quizá el mayor cariño que puede sentir un niño es sentir que es querido, que es bien recibido, que era deseado. Pero seamos francos: ¿cuántas parejas se han visto sorprendidas y complicadas ante la noticia de un embarazo no planeado? ¿Con cuánta frecuencia aquello que decimos que nos diferencia de los demás seres vivos (¿racionalidad?), pareciera desactivarse? Realmente somos más bestias que las bestias, porque a pesar de tener (alguna) consciencia respecto de la envergadura, la dimensión, la trascendencia de tener un hijo, muchas veces tenemos sexo sin la intención de engendrar y al mismo tiempo sin ningún anticonceptivo. Dar vida sin una planificación es casi tan cruel como quitarla.
¿Cuánto cuestan los presos? ¿Cuánto gastamos en educación?
Tememos hacer sentir culpable a alguna mujer con un embarazo no deseado, quisiéramos no restregarle la culpa que ya por sí misma debe sentir (si tiene algún grado de humanidad), y lo mismo a su pareja; para evitar inducir a un aborto o infanticidio. Tantas instituciones de acogida a esas madres, a esos niños. Pero claramente están lejos de dar abasto. Por qué dejamos que sigan naciendo crías que lo más seguro es que lleguen a un destino tan miserable como los perros vagos en guarderías mal administradas.
Se paga un permiso de circulación y una revisión técnica para poder sacar un vehículo a la calle. Todos lo entienden, o al menos lo tienen asumido (hay un mercado negro asociado, por cierto, pero al menos existe una normativa de referencia). ¿Cómo puede ser tan difícil establecer exigencias para tener un hijo? Nadie quiere ponerse los pantalones, nadie quiere proponer medidas impopulares, nadie quiere enrostrarle en su cara a la gente los errores que comete por su irresponsabilidad. No, eso no te da votos. La política de voto popular no calificado es una plaga.
2009/03/19
Lento, dudosamente eficaz y menos aún eficiente
Muy lento, todo avanza tan lento. Se necesitan tantos días, tantos meses, tantos años, tantas generaciones, para ver cambios. Es desesperante. Está años luz por debajo de mi expectativa.
Una señora cuya casa quedó destruida por un vehículo que chocó contra la reja y el muro. Pobre señora. Respuesta quizá para cuándo pueda tener. Y mientras tanto, una casa destruida. Ni qué decir de tratamiento sicológico o indeminización. Apenas que le reparen el muro y la reja.
Me gustó la fórmula de la propuesta de ley sobre el mecanismo para el cobro de pensiones alimenticias, en que el Estado paga la pensión, y la mujer cede al Estado a su derecho jurídico para que éste se encargue de la cobranza al padre. Eso es proactividad. Al menos una noticia buena.
Justicia, derechos. No te los llevan a domicilio, sino que es necesario gastar tiempo y recursos para hacerlos valer. ¿Y quién cubre esos gastos? Hasta ahí, no más, llegó la funcionalidad del sistema. Con esa distorsión, más que justicia, es la ley del más fuerte.
La estructura del Estado, su dimensión, con respecto a las funciones que debe desempeñar y al volúmen de población que rige.
Muy certero el escrito sobre la democracia idiota y la utopía irrenunciable. Lástima que de entrada se la considere utopía. No da mucha esperanza.
Los medios de comunicación. Función social o empresa rentable. Lo último da lugar a banalización del contenido, explotación de los instintos más básicos. Un seudo servicio a la comunidad. Una droga que confunde y atonta, idiotiza. Pero si no se fijan objetivos de rentabilidad, se corre el riesgo de un despilfarro de recursos y generación de productos mediocres, ya que, con la excusa de la importante función social, los funcionarios se apernan en sus puestos. Parásitos en lugar de servidores públicos. Es clave idear un esquema de incentivos apropiado.
Voluntad popular. Qué se puede esperar con una mayoría inculta. Patético. Una parodia a los principios. Como, por respetar la dignidad de cada individuo, incluso los ineptos, se termina obteniendo un resultado mediocre, tan por debajo del objetivo de servicio público. Quizá se podría exigir un puntaje mínimo de PSU para acceder al derecho de sufragar.
Manifestaciones. Cuan fácilmente captan la atención y presionan, muchas veces en forma antojadiza, en desmedro de una argumentación contundente.
Una señora cuya casa quedó destruida por un vehículo que chocó contra la reja y el muro. Pobre señora. Respuesta quizá para cuándo pueda tener. Y mientras tanto, una casa destruida. Ni qué decir de tratamiento sicológico o indeminización. Apenas que le reparen el muro y la reja.
Me gustó la fórmula de la propuesta de ley sobre el mecanismo para el cobro de pensiones alimenticias, en que el Estado paga la pensión, y la mujer cede al Estado a su derecho jurídico para que éste se encargue de la cobranza al padre. Eso es proactividad. Al menos una noticia buena.
Justicia, derechos. No te los llevan a domicilio, sino que es necesario gastar tiempo y recursos para hacerlos valer. ¿Y quién cubre esos gastos? Hasta ahí, no más, llegó la funcionalidad del sistema. Con esa distorsión, más que justicia, es la ley del más fuerte.
La estructura del Estado, su dimensión, con respecto a las funciones que debe desempeñar y al volúmen de población que rige.
Muy certero el escrito sobre la democracia idiota y la utopía irrenunciable. Lástima que de entrada se la considere utopía. No da mucha esperanza.
Los medios de comunicación. Función social o empresa rentable. Lo último da lugar a banalización del contenido, explotación de los instintos más básicos. Un seudo servicio a la comunidad. Una droga que confunde y atonta, idiotiza. Pero si no se fijan objetivos de rentabilidad, se corre el riesgo de un despilfarro de recursos y generación de productos mediocres, ya que, con la excusa de la importante función social, los funcionarios se apernan en sus puestos. Parásitos en lugar de servidores públicos. Es clave idear un esquema de incentivos apropiado.
Voluntad popular. Qué se puede esperar con una mayoría inculta. Patético. Una parodia a los principios. Como, por respetar la dignidad de cada individuo, incluso los ineptos, se termina obteniendo un resultado mediocre, tan por debajo del objetivo de servicio público. Quizá se podría exigir un puntaje mínimo de PSU para acceder al derecho de sufragar.
Manifestaciones. Cuan fácilmente captan la atención y presionan, muchas veces en forma antojadiza, en desmedro de una argumentación contundente.
2009/03/05
Borrador del modelo propuesto en post anterior
Estuve buscando en la web, seguro que podría encontrar herramientas que permitieran lograr el modelo que señalé en el post anterior, y efectivamente así fue, aunque en forma aproximada. Las herramientas son Digg.com y Evernote.com.
Digg.com es un sitio en que la gente ingresa una noticia o información con un título, una breve descripción y un link, y otros usuarios que estén registrados, pueden votar si ese información fue de su agrado. Este sitio lo conocía desde hace tiempo, el problema es que lamentablemente mi experiencia ha sido que hay mucha información irrelevante con muchos votos, y cuesta encontrar información a mi juicio realmente valiosa. Otro inconveniente es que prácticamente toda la información del sitio está en inglés, y de hecho las condiciones de uso señalan que el sitio está pensado sólo para información en inglés, aunque en la práctica no hay un mecanismo que impida crear links a información en otros idiomas. De hecho subí unas notas en español hace un tiempo. Tenemos entonces el mecanismo de voto.
Evernote.com es un sitio que permite guardar información de muchas formas, pero en particular permite guardar información que uno encuentra en Internet. A diferencia de Digg, permite guardar una copia de la información, además del link a la página de origen. Incluso tiene la capacidad de identificar texto en las imágenes.
Una tercera herramienta, son los blogs. Sitios en que se publican artículos en forma secuencial. De esta forma la persona puede aportar información propia, o reflexiones sobre la información que ha visto en otros sitios.
Otra tecnología, que opera en forma transversal, es la suscripción RSS, que es un mecanismo en que las personas pueden recibir avisos cuando se ha publicado nuevo contenido, ya sea información en el blog, como también información de sitios por los que uno ha votado en Digg, o información que uno ha recopilado en Evernote.
Enseguida, otra tecnología transversal es la taxonomía, o más conocida como tags, pero que en lugar de conceptos dispersos, estén estructurados en una clasificación jerárquica. Con esto se puede navegar o filtrar la información almacenada en los sistemas anteriores, mostrando sólo aquélla relacionada con determinadas materias.
Finalmente, muy relacionado con la taxonomía, un sistema de registro que permita hacer seguimiento cronológico y procedimental a la información. Por ejemplo, si una autoridad o un candidato asume tales o cuales compromisos, que todos estos queden registrados con número de serie y se pueda hacer seguimiento a éstos. Creo que el olvido de la gente es algo de lo que algunos políticos suelen abusar en sus campañas. En este sentido ya existe un sitio de este tipo: http://www.politifact.com/truth-o-meter/. Pero eso sería sólo un caso particular. La idea es poder hacer seguimiento en general a cualquier tema que se desarrolle en el tiempo, ya sea una investigación científica, un proceso judicial, etc..
Entonces, resumiendo, tenemos la capacidad de:
- Votar por la información que nos parece relevante.
- Almacenar copia de la información que vemos en la web.
- Generar nueva información
- Suscribirnos para recibir notificaciones del nuevo contenido publicado en cada uno de los puntos anteriores.
- Clasificar la información. Realizar búsquedas y aplicar filtros.
- Hacer seguimiento de la información
Éste sí que me parece un sistema poderoso para reflejar de forma mucho más detallada los intereses de las personas, comparado con un voto para un candidato de tal o cual tendencia, en elecciones cada tantos o cuantos años. Y también mejor que una encuesta en que muchas veces preguntan cosas que no consideramos prioritarias.
Con el sistema que propongo cada persona tiene la capacidad de reflejar en la web sus intereses, y establecer vínculos con otras personas de intereses similares. Se puede premiar el contenido valioso y además se propagan estos contenidos a través de notificaciones a quienes estén suscritos.
Ahora, ciertamente que hay varias consideraciones, como por ejemplo:
- Sistema de registro de usuarios
Hoy hay muchos, en muchos sitios te puedes registrar y crear una cuenta, pero también se pueden crear más de una cuenta, lo que eventualmente podría distorsionar las votaciones.
Cómo se designa el sistema "oficial" de registro de usuarios. Hoy en día surgen servicios paralelos uno tras otro, y su popularidad va variando en el tiempo.
Están los sistemas federados, como OpenID.net, que reúne varios sistemas de identidad, pero tampoco es necesariamente algo oficial.
Y varias otras consideraciones a pulir, pero el esqueleto es ese.
Digg.com es un sitio en que la gente ingresa una noticia o información con un título, una breve descripción y un link, y otros usuarios que estén registrados, pueden votar si ese información fue de su agrado. Este sitio lo conocía desde hace tiempo, el problema es que lamentablemente mi experiencia ha sido que hay mucha información irrelevante con muchos votos, y cuesta encontrar información a mi juicio realmente valiosa. Otro inconveniente es que prácticamente toda la información del sitio está en inglés, y de hecho las condiciones de uso señalan que el sitio está pensado sólo para información en inglés, aunque en la práctica no hay un mecanismo que impida crear links a información en otros idiomas. De hecho subí unas notas en español hace un tiempo. Tenemos entonces el mecanismo de voto.
Evernote.com es un sitio que permite guardar información de muchas formas, pero en particular permite guardar información que uno encuentra en Internet. A diferencia de Digg, permite guardar una copia de la información, además del link a la página de origen. Incluso tiene la capacidad de identificar texto en las imágenes.
Una tercera herramienta, son los blogs. Sitios en que se publican artículos en forma secuencial. De esta forma la persona puede aportar información propia, o reflexiones sobre la información que ha visto en otros sitios.
Otra tecnología, que opera en forma transversal, es la suscripción RSS, que es un mecanismo en que las personas pueden recibir avisos cuando se ha publicado nuevo contenido, ya sea información en el blog, como también información de sitios por los que uno ha votado en Digg, o información que uno ha recopilado en Evernote.
Enseguida, otra tecnología transversal es la taxonomía, o más conocida como tags, pero que en lugar de conceptos dispersos, estén estructurados en una clasificación jerárquica. Con esto se puede navegar o filtrar la información almacenada en los sistemas anteriores, mostrando sólo aquélla relacionada con determinadas materias.
Finalmente, muy relacionado con la taxonomía, un sistema de registro que permita hacer seguimiento cronológico y procedimental a la información. Por ejemplo, si una autoridad o un candidato asume tales o cuales compromisos, que todos estos queden registrados con número de serie y se pueda hacer seguimiento a éstos. Creo que el olvido de la gente es algo de lo que algunos políticos suelen abusar en sus campañas. En este sentido ya existe un sitio de este tipo: http://www.politifact.com/truth-o-meter/. Pero eso sería sólo un caso particular. La idea es poder hacer seguimiento en general a cualquier tema que se desarrolle en el tiempo, ya sea una investigación científica, un proceso judicial, etc..
Entonces, resumiendo, tenemos la capacidad de:
- Votar por la información que nos parece relevante.
- Almacenar copia de la información que vemos en la web.
- Generar nueva información
- Suscribirnos para recibir notificaciones del nuevo contenido publicado en cada uno de los puntos anteriores.
- Clasificar la información. Realizar búsquedas y aplicar filtros.
- Hacer seguimiento de la información
Éste sí que me parece un sistema poderoso para reflejar de forma mucho más detallada los intereses de las personas, comparado con un voto para un candidato de tal o cual tendencia, en elecciones cada tantos o cuantos años. Y también mejor que una encuesta en que muchas veces preguntan cosas que no consideramos prioritarias.
Con el sistema que propongo cada persona tiene la capacidad de reflejar en la web sus intereses, y establecer vínculos con otras personas de intereses similares. Se puede premiar el contenido valioso y además se propagan estos contenidos a través de notificaciones a quienes estén suscritos.
Ahora, ciertamente que hay varias consideraciones, como por ejemplo:
- Sistema de registro de usuarios
Hoy hay muchos, en muchos sitios te puedes registrar y crear una cuenta, pero también se pueden crear más de una cuenta, lo que eventualmente podría distorsionar las votaciones.
Cómo se designa el sistema "oficial" de registro de usuarios. Hoy en día surgen servicios paralelos uno tras otro, y su popularidad va variando en el tiempo.
Están los sistemas federados, como OpenID.net, que reúne varios sistemas de identidad, pero tampoco es necesariamente algo oficial.
Y varias otras consideraciones a pulir, pero el esqueleto es ese.
2009/02/11
Política, opinión pública y tecnología de información
He visto, sin ser especialista en el tema, como sitios web han incorporado mecanismos para identificar la información más relevante para los lectores. Los feeds (RSS, etc.) y filtros como "noticias más recientes", "noticias más visitadas", "noticias más comentadas", y más recientemente la capacidad de sitios como el de laterecera.com para cambiar el orden de las secciones temáticas (puedes arrastrar el cuadro de Educación más arriba o más abajo que el de Deportes, por ejemplo). Creo que son avances importantes, pero siento que a quienes nos preocupa el acontecer tenemos una expectativa mucho más alta sobre las herramientas que quisiéramos tener para gestionar la información.
Lo que yo espero es lo que quizá espera tener cualquier jefatura a su disposición: un informe consolidado, priorizado, actualizado, con capacidad de aumentar o reducir el nivel de detalle, y con un registro histórico. Claro, porque las noticias como las consumimos actualmente es como regar el pasto. Llegan gotas día tras día, pero no se dispone de un archivador en que uno pueda fácilmente revisar un registro histórico de noticias clasificadas. Yo, modestamente, guardo en un archivo de texto cada noticia que me parece relevante. Pero, claro, no están clasificadas, y menos aún interrelacionadas. Por lo que la gestión que puedo hacer sobre esa información es mínima o muy ineficiente.
La herramienta web que me gustaría tener es una que sea capaz de almacenar las noticias de los distintos sitios (periódicos online, canales de televisión, etc.) y clasificarlas mediante un conjunto de tags que sea estandarizado, pero que uno pueda también personalizar en cierto grado.
Qué busco con esto: que en mi página web yo pueda construir mi propio periódico, organizado y priorizado de acuerdo a mis intereses, y que refleje precisamente eso: mis intereses. Se podrán mantener las fuentas (latercera.com, emol.com, lacuarta.com, etc.), pero la información desplegada según a mí me parece apropiado. Hay muchísimas noticias que consumen portadas y no me interesan para nada. Quizá a mucha gente sí le importa, pero a mí no, y me desagrada como se destinan esfuerzos a producir noticias de farándula, y los sitios cuentan felices sus hits. Con esa autoindulgencia, difícil que nuestra clase política nos tome en serio. Por el contrario, seguirán desplegando luces de colores y promesas fantásticas con tal de conseguir los votos, y después las cosas... bueno, ya vemos como estamos.
Con un sistema de tags estandarizado, se podría, por ejemplo, encontrar personas que tengan intereses similares a los propios, y construir más fácilmente redes de discusión y colaboración.
Con una herramienta de esas potencialidades, se podría reflejar, y los políticos podrían sondear de forma mucho más provechosa, los intereses de la población. También se podría hacer una fiscalización mucho más efectiva de la gestión de los políticos, lo que en conjunto redundaría en una mejor calidad de la gestión pública.
Un voto, como principio, es muy valioso, pero en la práctica su peso específico es insignificante. Pesa lo mismo el voto de una persona con alto nivel de educación que el de una con un bajo nivel de educación. Por lo tanto hay un amplio espacio para populismo e ineficiencia. Se necesita tener herramientas más poderosas para controlar, fiscalizar y evaluar la gestión pública. Se necesita poder transmitir de forma más amplia y frecuente, la opinión de las personas, especialmente aquéllas con alto nivel educacional.
Lo que yo espero es lo que quizá espera tener cualquier jefatura a su disposición: un informe consolidado, priorizado, actualizado, con capacidad de aumentar o reducir el nivel de detalle, y con un registro histórico. Claro, porque las noticias como las consumimos actualmente es como regar el pasto. Llegan gotas día tras día, pero no se dispone de un archivador en que uno pueda fácilmente revisar un registro histórico de noticias clasificadas. Yo, modestamente, guardo en un archivo de texto cada noticia que me parece relevante. Pero, claro, no están clasificadas, y menos aún interrelacionadas. Por lo que la gestión que puedo hacer sobre esa información es mínima o muy ineficiente.
La herramienta web que me gustaría tener es una que sea capaz de almacenar las noticias de los distintos sitios (periódicos online, canales de televisión, etc.) y clasificarlas mediante un conjunto de tags que sea estandarizado, pero que uno pueda también personalizar en cierto grado.
Qué busco con esto: que en mi página web yo pueda construir mi propio periódico, organizado y priorizado de acuerdo a mis intereses, y que refleje precisamente eso: mis intereses. Se podrán mantener las fuentas (latercera.com, emol.com, lacuarta.com, etc.), pero la información desplegada según a mí me parece apropiado. Hay muchísimas noticias que consumen portadas y no me interesan para nada. Quizá a mucha gente sí le importa, pero a mí no, y me desagrada como se destinan esfuerzos a producir noticias de farándula, y los sitios cuentan felices sus hits. Con esa autoindulgencia, difícil que nuestra clase política nos tome en serio. Por el contrario, seguirán desplegando luces de colores y promesas fantásticas con tal de conseguir los votos, y después las cosas... bueno, ya vemos como estamos.
Con un sistema de tags estandarizado, se podría, por ejemplo, encontrar personas que tengan intereses similares a los propios, y construir más fácilmente redes de discusión y colaboración.
Con una herramienta de esas potencialidades, se podría reflejar, y los políticos podrían sondear de forma mucho más provechosa, los intereses de la población. También se podría hacer una fiscalización mucho más efectiva de la gestión de los políticos, lo que en conjunto redundaría en una mejor calidad de la gestión pública.
Un voto, como principio, es muy valioso, pero en la práctica su peso específico es insignificante. Pesa lo mismo el voto de una persona con alto nivel de educación que el de una con un bajo nivel de educación. Por lo tanto hay un amplio espacio para populismo e ineficiencia. Se necesita tener herramientas más poderosas para controlar, fiscalizar y evaluar la gestión pública. Se necesita poder transmitir de forma más amplia y frecuente, la opinión de las personas, especialmente aquéllas con alto nivel educacional.
2008/10/08
Desequilibrio
Paralización del Registro Civil, paralización de la ANEF, paralización de funcionarios de la salud. En fin, suma y sigue.
Negociaciones. Tiran las riendas y las vuelven a soltar. En un gobierno de izquierda es difícil tirar mucho las riendas. No se pueden transformar en la figura de patrones tiranos con que estereotipan a los de derecha. ¿Pero entonces quién paga el pato? Todos. Todos los usuarios del Registro Civil, todos los usuarios del Servicio Médico Legal, etc..
Está bien, comprendo que las huelgas legales o paralizaciones tienen razón de ser como mecanismo para equiparar fuerzas entre empleados y jefatura. Pero cuando las consecuencias de una paralización son tan graves, creo que se le debe poner un tope, y un tope que sea lo más parejo posible. Un tope que signifique una multa a los empleados paralizados y también a los cargos de jefatura correspondientes, todos, ambas partes, responsables de lograr el acuerdo necesario para restablecer el servicio y no causar perjuicio a la sociedad, el plato que todos pagamos.
El problema es que entiendo que, como escuché al Ministro de Justicia hoy, ya existe una disposición legal que sanciona el incumplimiento de deberes a funcionarios públicos. El punto está en que se necesita la voluntad política para hacer valer esa disposición, y eso es muy impopular, y se arriesga un distanciamiento entre las partes, un endurecimiento de posiciones.
No sé realmente cómo se terminan resolviendo estos conflictos en la práctica, pero tengo la sensación que esas sanciones no se aplican, y más aún, se negocian bonos de resolución de conflicto. ¿No será mucho? Yo creo que aquí deben pagar los responsables: empleados y jefatura, con multas proporcionales y que no se puedan renegociar. Falta una política de resolución de conflicto. Falta ponerse los pantalones y no seguir dejando que pague Moya, que paguemos todos, las consecuencias de un conflicto. Está bien que exista un mecanismo para equiparar fuerza entre empleados y jefatura, pero creo que la balanza quedó desequilibrada para el otro lado, y eso tampoco es bueno. Tiene que haber un freno para ambas partes.
Negociaciones. Tiran las riendas y las vuelven a soltar. En un gobierno de izquierda es difícil tirar mucho las riendas. No se pueden transformar en la figura de patrones tiranos con que estereotipan a los de derecha. ¿Pero entonces quién paga el pato? Todos. Todos los usuarios del Registro Civil, todos los usuarios del Servicio Médico Legal, etc..
Está bien, comprendo que las huelgas legales o paralizaciones tienen razón de ser como mecanismo para equiparar fuerzas entre empleados y jefatura. Pero cuando las consecuencias de una paralización son tan graves, creo que se le debe poner un tope, y un tope que sea lo más parejo posible. Un tope que signifique una multa a los empleados paralizados y también a los cargos de jefatura correspondientes, todos, ambas partes, responsables de lograr el acuerdo necesario para restablecer el servicio y no causar perjuicio a la sociedad, el plato que todos pagamos.
El problema es que entiendo que, como escuché al Ministro de Justicia hoy, ya existe una disposición legal que sanciona el incumplimiento de deberes a funcionarios públicos. El punto está en que se necesita la voluntad política para hacer valer esa disposición, y eso es muy impopular, y se arriesga un distanciamiento entre las partes, un endurecimiento de posiciones.
No sé realmente cómo se terminan resolviendo estos conflictos en la práctica, pero tengo la sensación que esas sanciones no se aplican, y más aún, se negocian bonos de resolución de conflicto. ¿No será mucho? Yo creo que aquí deben pagar los responsables: empleados y jefatura, con multas proporcionales y que no se puedan renegociar. Falta una política de resolución de conflicto. Falta ponerse los pantalones y no seguir dejando que pague Moya, que paguemos todos, las consecuencias de un conflicto. Está bien que exista un mecanismo para equiparar fuerza entre empleados y jefatura, pero creo que la balanza quedó desequilibrada para el otro lado, y eso tampoco es bueno. Tiene que haber un freno para ambas partes.
2008/09/13
Más política pública
Prosiguiendo mis reflexiones sobre políticas públicas, a continuación un complemento bastante extremista y discriminatorio, o al menos eso supongo que parecerá a primera vista.
Como ya había dicho, las políticas públicas no son otra cosa sino decidir por la gente. Por ejemplo, la gente, en su mayoría, no es lo suficientemente previsora para ahorrar para la vejez, entonces se dicta una ley que obliga a un fondo de pensiones. No hay nada más obvio que todos vamos a llegar a la vejez, a un estado progresivamente invalidante. Sin embargo, ¿quién se toma realmente en serio el tema siendo joven? ¿Cuántos ahorrarían en forma disciplinada durante su juventud? No, todo lo contrario. La tendencia facilista es disfrutar la vida en ese momento. No resulta atractivo preocuparse de un futuro distante. Sin embargo, a todos nos llegará ese día, y entonces habrá quienes simplemente no cuentan con los medios para mantenerse. Y si a la vejez sumamos pobreza, la situación ya es dramática por partida doble.
De la misma forma entonces, y precisamente por la habitual imprevisión e impulsividad de la juventud, los hijos llegan muchas veces sin que haya habido una preparación apropiada. Resultado: un alto riesgo de que el desarrollo de ese niño, esa persona, no se dé de buena forma. Cuántas veces vemos en las noticias menores descuidados por sus padres. Desnutridos, golpeados, abusados, utilizados, sin mayor educación, destruidos por las drogas. Sin norte, sin ningún norte. Cuánta desesperanza. Cuánta inmoralidad puede resultar de la imprevisión.
Luego la delincuencia y el costo que acarrea para la sociedad el mantenimiento de las cárceles. La prácticamente utópica rehabilitación, y por el contrario, en lugar de ello, la multiplicación de problemas producto de todos los vicios que la persona aprende y sufre en la cárcel. ¿Quién paga todo eso? Y lo peor: ¿qué buen resultado se puede esperar de todos los recursos que se destinan a ese sistema? Es un Transantiago de vidas humanas. Consume más y más recursos y no se ve cómo ni cuándo podría mejorar.
Por eso es que mi propuesta consiste en poner el acento en la preparación necesaria para traer un hijo al mundo. Y no voy a entrar al plano sicológico. Me refiero a que ciertamente es importantísimo estar en buenas condiciones sicológicas para embarcarse en la crianza de un hijo. Pero mi propuesta va a ser fría, muy fría: hacer exigible por ley una situación económica mínima para tener hijos. De la misma forma que cuando uno toma un crédito o va a comprar una casa, la financiera evalúa la factibilidad del interesado de cancelar oportunamente las cuotas o dividendos a los que se está comprometiendo; de la misma forma se debiera determinar un conjunto de requisitos económicos de una pareja para velar por que los hijos que vendrán contarán con los cuidados adecuados. Eso es para mí una actitud responsable. No sencillamente dejar que los críos lleguen al mundo y luego sufran infinidad de privaciones y abusos.
Las parejas debieran postular, como a un crédito, para tener hijos.
Insisto: ciertamente hay muchas otras consideraciones tanto o más importantes que el dinero para que un niño crezca en un entorno adecuado, pero al menos el dinero es medible y por lo tanto se puede establecer un sistema.
Una medida complementaria podría ser que se autorice el retiro de parte del dinero del fondo de pensiones, cuando no se tiene una situacion económica suficiente para afrontar la llegada de un hijo.
Como ya había dicho, las políticas públicas no son otra cosa sino decidir por la gente. Por ejemplo, la gente, en su mayoría, no es lo suficientemente previsora para ahorrar para la vejez, entonces se dicta una ley que obliga a un fondo de pensiones. No hay nada más obvio que todos vamos a llegar a la vejez, a un estado progresivamente invalidante. Sin embargo, ¿quién se toma realmente en serio el tema siendo joven? ¿Cuántos ahorrarían en forma disciplinada durante su juventud? No, todo lo contrario. La tendencia facilista es disfrutar la vida en ese momento. No resulta atractivo preocuparse de un futuro distante. Sin embargo, a todos nos llegará ese día, y entonces habrá quienes simplemente no cuentan con los medios para mantenerse. Y si a la vejez sumamos pobreza, la situación ya es dramática por partida doble.
De la misma forma entonces, y precisamente por la habitual imprevisión e impulsividad de la juventud, los hijos llegan muchas veces sin que haya habido una preparación apropiada. Resultado: un alto riesgo de que el desarrollo de ese niño, esa persona, no se dé de buena forma. Cuántas veces vemos en las noticias menores descuidados por sus padres. Desnutridos, golpeados, abusados, utilizados, sin mayor educación, destruidos por las drogas. Sin norte, sin ningún norte. Cuánta desesperanza. Cuánta inmoralidad puede resultar de la imprevisión.
Luego la delincuencia y el costo que acarrea para la sociedad el mantenimiento de las cárceles. La prácticamente utópica rehabilitación, y por el contrario, en lugar de ello, la multiplicación de problemas producto de todos los vicios que la persona aprende y sufre en la cárcel. ¿Quién paga todo eso? Y lo peor: ¿qué buen resultado se puede esperar de todos los recursos que se destinan a ese sistema? Es un Transantiago de vidas humanas. Consume más y más recursos y no se ve cómo ni cuándo podría mejorar.
Por eso es que mi propuesta consiste en poner el acento en la preparación necesaria para traer un hijo al mundo. Y no voy a entrar al plano sicológico. Me refiero a que ciertamente es importantísimo estar en buenas condiciones sicológicas para embarcarse en la crianza de un hijo. Pero mi propuesta va a ser fría, muy fría: hacer exigible por ley una situación económica mínima para tener hijos. De la misma forma que cuando uno toma un crédito o va a comprar una casa, la financiera evalúa la factibilidad del interesado de cancelar oportunamente las cuotas o dividendos a los que se está comprometiendo; de la misma forma se debiera determinar un conjunto de requisitos económicos de una pareja para velar por que los hijos que vendrán contarán con los cuidados adecuados. Eso es para mí una actitud responsable. No sencillamente dejar que los críos lleguen al mundo y luego sufran infinidad de privaciones y abusos.
Las parejas debieran postular, como a un crédito, para tener hijos.
Insisto: ciertamente hay muchas otras consideraciones tanto o más importantes que el dinero para que un niño crezca en un entorno adecuado, pero al menos el dinero es medible y por lo tanto se puede establecer un sistema.
Una medida complementaria podría ser que se autorice el retiro de parte del dinero del fondo de pensiones, cuando no se tiene una situacion económica suficiente para afrontar la llegada de un hijo.
2008/08/16
Fin de semana largo
Oportunidad de un buen paseo, de descansar, de compartir con la familia y los amigos. Pero la otra cara de la moneda no es grata. Recuerdo hace muchos años, volviendo al trabajo después de Semana Santa (creo), las personas en la oficina estaban todas reunidas en la Recepción. Algo murmuraban y se veían compungidos, algo extraño para estar regresando de un fin de semana largo. Había fallecido una persona, un tipo joven, un estudiante en práctica, oriundo de provincia, estudiando en Santiago. Se había colgado con su cinturón y lo habían encontrado recién el lunes los dueños de la pensión.
2008/08/15
Subsidio decreciente
Derechos constitucionales. Derecho a la vida, derecho a la educación. ¿Cómo se financian? Y, si no se financian, se transforman en un problema, o en muchos, pero tomemos, a modo de ejemplo, la delincuencia, que a su vez genera un costo adicional de protección policial, juicios, sistema carcelario y la muy difícil y también muy costosa rehabilitación. De modo que el no financiar apropiadamente los derechos puede acarrear un costo muchísimo mayor.
En China se admite tener sólo un hijo, nada más. Ha sido dramático el fallecimiento de los hijos únicos en las catástrofes que han habido en China últimamente. Una medida muy drástica puede también acarrear un costo estratégico para una sociedad.
Control de la natalidad. Complicado. Tema que pasa por creencias religiosas, por consideraciones morales.
Cual es mi propuesta. Modestamente, propongo un subsidio decreciente. Un subsidio al que acceden los grupos familiares según su ingreso y según la cantidad de hijos. Porque así como para los padres el presupuesto se divide por la cantidad de hijos, y mientras más son, menos alcanza; creo que de la misma forma el aporte estatal debiera ser decreciente: mientras más hijos, menor el aporte por hijo.
Drástico, muy drástico, pero quizá no tanto como la medida china. Porque el punto es ¿quién se hace cargo después de mantenerlos, criarlos, educarlos, etc.? Se llora siempre sobre la leche derramada, pero no se tiene el carácter suficiente para ser firme en adoptar medidas preventivas.
¿Sería favorecer a las familias ricas? ¿Tendrían más derecho que las familias pobres para tener hijos? ¡Claro que sí! Porque los derechos no son simples enunciados, sino que se deben financiar, y en la medida en que se fomente una procreación y crianza responsable, se logrará que esos niños crezcan para convertirse en personas con educación, que aporten a la sociedad; en lugar de delincuentes que le signifiquen un costo a la sociedad.
¿Se está quitando un derecho? Yo creo que no. Más bien se está fijando una regla que busca cautelar los recursos necesarios para que una persona tenga una adecuada crianza y educación. Es como la plata que se va a la AFP. Podríamos decir que nos están quitando una plata que es nuestra; pero no, sencillamente nos están obligando a destinar parte de nuestros ingresos para cuando ya no estemos en condiciones de realizar un trabajo que nos reporte los ingresos suficientes para subsistir. Los legisladores decidieron y le quitaron a uno un grado de discrecionalidad, pero es que hay individuos que definitivamente no toman las mejores decisiones, y después el costo lo paga la sociedad. Así que subsidio decreciente para el grupo familiar: esa es mi propuesta.
Bueno, seguramente si busco esta idea en Google encontraré que alguien en alguna parte ya lo propuso, pero al menos esto lo escribo sin haberlo buscado, así que no es plagio.
Un complemento: beneficios tributarios para los grupos familiares ricos que hagan donaciones en beneficio de grupos familiares de menores recursos. Y, bueno, se puede ir hilando más fino, pero la idea central es subsidio decreciente.
En China se admite tener sólo un hijo, nada más. Ha sido dramático el fallecimiento de los hijos únicos en las catástrofes que han habido en China últimamente. Una medida muy drástica puede también acarrear un costo estratégico para una sociedad.
Control de la natalidad. Complicado. Tema que pasa por creencias religiosas, por consideraciones morales.
Cual es mi propuesta. Modestamente, propongo un subsidio decreciente. Un subsidio al que acceden los grupos familiares según su ingreso y según la cantidad de hijos. Porque así como para los padres el presupuesto se divide por la cantidad de hijos, y mientras más son, menos alcanza; creo que de la misma forma el aporte estatal debiera ser decreciente: mientras más hijos, menor el aporte por hijo.
Drástico, muy drástico, pero quizá no tanto como la medida china. Porque el punto es ¿quién se hace cargo después de mantenerlos, criarlos, educarlos, etc.? Se llora siempre sobre la leche derramada, pero no se tiene el carácter suficiente para ser firme en adoptar medidas preventivas.
¿Sería favorecer a las familias ricas? ¿Tendrían más derecho que las familias pobres para tener hijos? ¡Claro que sí! Porque los derechos no son simples enunciados, sino que se deben financiar, y en la medida en que se fomente una procreación y crianza responsable, se logrará que esos niños crezcan para convertirse en personas con educación, que aporten a la sociedad; en lugar de delincuentes que le signifiquen un costo a la sociedad.
¿Se está quitando un derecho? Yo creo que no. Más bien se está fijando una regla que busca cautelar los recursos necesarios para que una persona tenga una adecuada crianza y educación. Es como la plata que se va a la AFP. Podríamos decir que nos están quitando una plata que es nuestra; pero no, sencillamente nos están obligando a destinar parte de nuestros ingresos para cuando ya no estemos en condiciones de realizar un trabajo que nos reporte los ingresos suficientes para subsistir. Los legisladores decidieron y le quitaron a uno un grado de discrecionalidad, pero es que hay individuos que definitivamente no toman las mejores decisiones, y después el costo lo paga la sociedad. Así que subsidio decreciente para el grupo familiar: esa es mi propuesta.
Bueno, seguramente si busco esta idea en Google encontraré que alguien en alguna parte ya lo propuso, pero al menos esto lo escribo sin haberlo buscado, así que no es plagio.
Un complemento: beneficios tributarios para los grupos familiares ricos que hagan donaciones en beneficio de grupos familiares de menores recursos. Y, bueno, se puede ir hilando más fino, pero la idea central es subsidio decreciente.
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